Miercoles 22 de Mayo del 2024

El tercer Sol de la Nueva Era

Un relato sobre los acontecimientos del último 21 de junio, Día Internacional de la Celebración […]

Publicado el 26 julio, 2023 por Wenceslao Villanueva

Un relato sobre los acontecimientos del último 21 de junio, Día Internacional de la Celebración del Solsticio.

Desde nuestro Consejo de Acontecimientos Aborígenes de Argentina (CAA), el primer día del año ocurre durante el Solsticio de Invierno, el 21 de junio. Así, durante la noche anterior, que es la más larga del año, se extienden los símbolos sagrados en la Plaza de las Naciones Unidas, anunciando el inicio de la espera de los primeros rayos del Padre Sol junto al Abuelo Fuego; así en ella se rememoran las ceremonias públicas desde su inicio.

En esta oportunidad se mencionó a los ancianos: Tarquino, Alancay, Bety, Luisa, Vibiana, Elisa, entre otros; quienes circularon por nuestro espacio ceremonial desde la década de los años 50’ de la era pasada.

Se realizó una charla virtual ‘in situ’ donde estuvieron Rosalía Gutiérrez (socióloga indígena kolla de Capital Federal), Tito Alegre (candidato del Pueblo Qom del Partido Federal Indígena de Formosa), Raúl Mamani (Amaut’a kolla de Palpala – Jujuy), Moory Romero (espíritu caminante Aymara), Juan Carlos Vera – Túpac Katari (abogado indígena, guardián del ACAMPE de Félix Díaz en Plaza de Mayo), Wenceslao Villanueva (coordinador del Consejo de Acontecimientos Aborígenes), que desde cada uno de sus espacios ceremoniales; generaron una gran energía espiritual/cósmica, que se elevó desde la Pampa húmeda surcando por el Río de La Plata, el Amazonas y la Cordillera de los Andes; invocando a los ancestros Querandíes, Qom, Wichí, Guaraní, Kolla, Aymara y Quechua; arribando a la tierra de los Guna Yala en Panamá.

Luego de la apertura; una comisión del CAA, destinada a circular por las otras ceremonias, saludó a todo el equipo logístico de la Plaza de las Naciones Unidas (DDHH, Bomberos, Policías y personal administrativo) que el Gobierno de la Ciudad, destina para acompañar a la ceremonia durante esta noche.

De esa manera, partimos (Rosalía y yo) para visitar otros sitios ceremoniales de la Ciudad y el AMBA, a donde se realizarán rituales simultáneamente; trasladándonos munidos de las energías de este espacio ceremonial junto a la memoria de nuestro ancestro “Juan Bautista Túpac Amaru – El Rey Inca de Belgrano” que reposa en el Panteón de la Recoleta.

Al llegar a nuestra primera visita, muy cerca de la media noche se sentía el aroma de los inciensos (Parque Avellaneda); así ingresamos a nuestra primera fogata, donde estaba Mariana Barrios, hija de Mario (un histórico anciano kolla), a quien saludamos al ingresar. También nos encontramos con líderes en cada fogata (bandas de sikuris); hasta llegar a la “Huaca”  (centro ceremonial) a donde encontramos a su coordinador el hermano Aymara Rafael Apaza y Frida una hermana quechua de Cochabamba – Bolivia; quienes nos recibieron con api caliente (una bebida de maíz morado).

Rafael se quedó más tiempo platicando con nosotros, considerándonos sus huéspedes; en el fogón se encontraba un grupo de maestros quienes nos escucharon con mucha atención cada palabra. Rafael nos compartió unos cigarros Astoria (tradicionales del Altiplano y de las zonas mineras de Bolivia), pitamos hasta que la brasa nos rozara los dedos de las manos; también akhullicamos la hoja de coca con llujt’a (un ritual ancestral). Escuchamos música comunitaria andina, algunas palabras de un hermano quechua y los comentarios de otro peñi mapuche que se encontraban en la ronda.

Nuestro próximo destino era visitar Burzaco, donde nos aguardaba Ricardo Acebal (periodista, fundador del CAA), con un grupo de compadres, amigos y panaderos, quienes desde hace un par de años, también esperan a los primeros rayos del Padre Sol. Así continuamos, sin querer queriendo en el Parque Avellaneda que nos estaba atrapando; y así continuábamos con nuestra platica sin tregua. Y cada vez en que iniciábamos la partida, la helada y la hermana Frida nos tentaba con un caldito caliente de quinua; que de esa manera quedamos imantados en ese lugar.

Cuando por fin decidimos salir para nuestro próximo destino; ya se había asomado la claridad del horizonte; y desistimos llegar a Burzaco, Rosalía se quedó camino al centro de la ciudad, y a mí se me ocurrió ir al encuentro de los hermanos de la Reserva Ecológica, por sí encontraba a la gente del anciano Carmelo Sardinas quien solía preparar la espera de nuestro Padre Sol en la Costanera. Al no ser posible, tuve que regresar al sitio de los humedales (Riachuelo – Cinturón Sur), a reencontrarme con los abuelos Querandíes a quienes ya los habíamos despertado con nuestras invocaciones. Pero en el camino, los espectros de tantos seres agraviados se asomaban con miradas cordiales entre las cortinas nubladas y crepusculares que se abrían en el horizonte.

El Nuevo Ciclo, Willka Kutja, Inti Raymi, Wiñoy Xipantu, Lauta Tay Waro, Kuarahy Yeré, ya estaba con nosotros; significaba que el tercer año de nuestra Nueva Era, ya se habría abierto nuevamente en toda esta Región, reiniciando nuestro calendario Solar, Lunar, Agrario, Cósmico y Espiritual. Tal como habíamos tomado como coyuntura a aquel vacío de quietud y oscuridad de la humanidad en esas tres lunas, que coincidían con el PACHAKUTI o Pachakutja (renovación del tiempo) del solsticio de invierno de 2020. Y por el cual se habría hecho aquel llamamiento a todos los hermanos de los distintos Pueblos Indígenas de los 48 países que habitamos en el Hemisferio Sur de nuestra Pacha (Mundo).

En esta oportunidad, la recepción de los primeros rayos del Padre Sol alrededor del Rio de la Plata fue con mucha neblina, el cielo se había cerrado para algunas ceremonias; y de seguro este año en esta parte de la tierra, no podrán leerse los mensajes y nos tendremos que conformar con las mismas premoniciones realizadas en los años anteriores por nuestros ancianos. En conclusión, a la mañana del 21 de junio, mirando al este extendimos los dos brazos con las palmas abiertas hacia el Este para hacer alianza con la naturaleza en este tercer Sol de la Nueva Era, solicitando a nuestras máximas deidades, las energías para nuestras comunidades indígenas de la Puna, Quebrada, Valles y Yungas de Jujuy, quienes deben ser respetadas y protegidas de sus depredadores.


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