Viernes 07 de Agosto del 2020

Un mural colectivo feminista y antipatriarcal

El mural que viene a representar la lucha feminista y antipatriarcal. Se puede ver en […]

Publicado el 18 febrero, 2020 por Nicolás Rosales

El mural que viene a representar la lucha feminista y antipatriarcal. Se puede ver en una de las esquinas del hospital Piñero en Flores Sur. Fue una iniciativa de “Mujeres de la Comuna 7” con el espacio “Casa de las Mujeres Dora Barrancos” junto a otras organizaciones. Entrevistamos a la muralista Natalia Copa y a María Urquizu integrante del “Movimiento de Mujeres Originarias por el Buen Vivir”.

La Comuna 7: ¿Cuál es tu formación Natalia?
Natalia Copa: Estudie en la escuela pública de bellas artes Rogelio Yrurtia perteneciente al Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, ahí hice el secundario y el magisterio. Luego, con la creación del superior en la misma institución, en el 2010 inicie el profesorado superior, con orientación en escultura. Desde el 2013 participé en acciones culturales referidas a las danzas bolivianas donde realicé trabajos visuales. Ese camino me llevo a los muros. Y a la participación en los encuentros de Muralistas, y diferentes acciones Murales de carácter social y de gestión privada. Actualmente, soy docente de plástica en escuelas públicas de la Provincia de Buenos Aires.

LC7: ¿Cómo surgió la idea y cuál fue el objetivo del mural?
NC: La idea surgió desde «mujeres de la comuna 7» quienes me convocaron, invitándome a participar en la acción, en memoria y en conciencia por el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Desde este espacio me convidaron a colaborar y coordinar el mural. En esa reunión eran varias organizaciones de mujeres, reunidas para accionar en conjunto en el barrio.
María Urquizu: En el marco del 25 de noviembre “Día Internacional por la eliminación de la Violencias contra la mujer”, participamos en la realización del mural colectivo realizado en el Hospital Piñeiro bajo la consigna “Venimos de muchas madres pero aquí solo hay hermanas”. Surgió la propuesta e invitación a través de Elisa Juárez, compañera y hermana. Con Eli nos conocimos allá por el año 2003 en la Universidad de Madres de Plaza de Mayo pensándonos ¿qué era la educación popular? Nosotras mujeres de barrio e indígenas, con las mismas carencias pero también con las mismas fortalezas para desafiar nuestro destino: la maternidad y la juventud del trueque y el piquete, la casa, el cuidado, el trabajo precarizado y el espacio privado. Esos son los lugares que nos toca habitar por mandato de un sistema meritocrático, incluso dentro del propio progresismo, sumando la reproducción del sistema racista en el que vivimos.

LC7: ¿Qué sensaciones les quedaron en el proceso del mural y al terminarlo?
NC: Fue una jornada maravillosa. Yo me encontraba coordinando la acción en el muro, otras compañeras, que conocí en las reuniones, estaban informando a les vecines que se acercaban, vecines queriendo participar, encuentro de palabras y escuchas, recepción por parte del barrio, todes los que estaban próximos se acercaron para informarse de lo que sucedía y del por qué estábamos ahí.

Por su parte María nos contó su sentimiento y el del Movimiento en relación al mural: “Venimos de muchas madres pero aquí solo hay hermanas” y muchas de esas madres son mujeres de polleras que llevan en alto la dignidad de ser indígenas y con su fuerza ancestral gritan ¡la wiphala se respeta!. En esas madres diversas, indígenas y no indígenas, nos sostenemos y construimos este vínculo porque creemos en la vecindad del barrio, estamos convencidas que vamos a derribar las barreras del racismo tejiendo vínculos de respeto y amor. También les decimos a los las racistas: somos amorosas pero sí nos agreden sostenemos que ninguna agresión se responde sin respuesta y organización. Porque luchamos para que nuestras infancias no sufran la racialización que ofrece esta ciudad. El Territorio “ChanaTimbuGuaraniQuerandí” – es preexistente al Estado Nación y a la educación Sarmientista”.

Natalio Copa continuando expresando: “entiendo al mural como una acción que abre diálogos, más allá de las formalidades visuales, el mural fue toda la jornada, no solo pintar. Un dialogo llevado a la imagen, ahí todes hacemos algo juntes y eso que hacemos es por un bien colectivo. Cuando concluimos la actividad, me quedo la sensación de haber estado en el lugar correcto, la propuestas de organización y acción colectiva nos trasformo a todes”.

LC7: ¿Quienes participaron en la realización?
NC: Participaron todos los que quisieron participar, desde las organizaciones convocadas por el movimiento de mujeres de la comuna 7 hasta les vecines del barrio, que se acercaron a escuchar y ofrecerse para tomar el pincel y pintar.
MU: Las vecinas del Bajo Flores nos acompañaron, apoyaron y trabajaron (aún continuamos haciéndolo) para facilitarnos los vínculos con las instituciones barriales pertinentes, desde donde realizamos otras actividades, por ejemplo en la puerta del Cementerio de Flores para visibilizar y concientizar, para pensarnos qué estrategia nos damos frente a políticas neoliberales. Este año con el Golpe de Estado al Estado Plurinacional de Bolivia, nos propusimos intervenir en el Corso del Barrio, ubicado en Culpina y Eva Perón”, agregó.

Por último, Urquizu concluyó: “Nosotras como warmikuna sikuris, y además algunas integrantes parte de Jallupacha Sikuri, en noviembre de 2018 y 2019 nos propusimos interpelar el racismo del Gobierno de la Ciudad, aplicado a través de las Políticas Públicas que desarrollan en la Ciudad. Aquellas que son maquilladas de progresistas e inclusivas en sus publicidades, pero que en realidad contienen un mensaje altamente racista, atentando contra los derechos adquiridos por nuestra preexistencia en este Territorio. Hoy, los derechos del libre ejercicio a la espiritualidad están siendo atentados, primero por el negacionismo estatal, y luego por el uso de la fuerza represiva del estado: Gendarmería y el Ministerio de Seguridad reprimiendo, hostigando y amedrentando a la “comunidad boliviana y norteña” que celebramos hace muchísimo años el “Allaq Marqa Killa” – día de los muertos. Es nuestra tarea organizarnos para que cada 2 de noviembre se desarrolle sin la violencia racista del Estado”.

María nos aclaró que también se expresó en nombre de sus hermanas Mariana Amaru Barrios y Johana Arce- Warmikuna Sikuri.


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