Jueves 28 de Mayo del 2020

Quien quiere oír que oiga

El martes 10 de marzo la comunidad del Bajo Flores se hizo presente en la […]

Publicado el 15 marzo, 2020 por Nicolás Rosales

El martes 10 de marzo la comunidad del Bajo Flores se hizo presente en la legislatura de la ciudad para participar en la audiencia pública y pronunciarse en contra del proyecto del gobierno porteño para construir una cárcel juvenil en Castañares y Bonorino. A cambio solicitan la construcción de un polo educativo.

Referentes políticos, sociales, docentes, delegados de manzanas, responsables de comedores y merenderos, vecinos y el Padre Juan Isasmendi de la Parroquia Madre del Pueblo se inscribieron en la audiencia para manifestar algo que parece obvio, excepto para el Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: El Bajo Flores NO necesita una Cárcel Juvenil.

En cambio sí se precisan urgentemente nuevas viviendas que permitan descomprimir la situación de hacinamiento existente en el Bajo Flores. Además, se planteó la construcción de escuelas públicas de todos los niveles ya que todas las mañanas cientos de pibes y pibas salen en micro desde el barrio a escuelas de otras comunas por la falta de vacantes que existen en la actualidad.

Lo barrios Padre Rodolfo Ricciardelli, Rivadavia e Illia se ven urgidos de más espacios verdes, ya que el único que existe para las más de 80.000 personas que viven allí es la Plaza del Juan XXIII. Hacen falta calles internas más amplias, un nuevo sistema de desagüe, cloacas y tendido eléctrico.

Resulta inconcebible que, ante tantas necesidades y un incipiente proceso de urbanización, el gobierno porteño pretenda trasladar los 3 centros de detención juveniles al único predio libre (que además le pertenece al Gobierno de la Ciudad) del Bajo Flores.

No se escuchan las verdaderas necesidades de los vecinos y vecinas y no se generan instancias de participación. Por todos estos motivos y muchos otros más es que más de 300 personas se hicieron presentes en la legislatura porteña para hacer oír sus voces.

Además se hicieron presente el ex comunero Henry Guanca, los comuneros del Frente de Todos Julián Cappa y Ulises Bertinetti, el legislador de mandato cumplido «Quito» Aragón, vecino del bajo Flores y los actuales legisladores Javier Andrade, Maru Bielli, Matías Barroetaveña, Lucía Cámpora y Lorena Pokoik.

Ahora resta esperar a la segunda votación en la legislatura que se llevará a cabo en los próximos meses. Allí se podrá saber qué bloques políticos deciden destinar el único predio libre cerca del Bajo Flores para emplazar una cárcel y qué bloques quieren que ese predio tenga otro destino en sintonía con las necesidades reales del barrio.

Será el momento de escuchar con «oído en el corazón del villero» y cuál funcionario viene a «ofrecer soluciones que provienen de oficinas donde trabajan técnicos que ignoran la realidad, y que en lugar de mejorarla la empeoran”, tal como decía el Padre Ricciardelli.

Ph: Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.


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