Domingo 29 de Enero del 2023

Vientos musicales

El Proyecto Educativo Vientos del Sur realizó su concierto de cierre de año en la […]

Publicado el 18 enero, 2023 por Juan Bertrán

El Proyecto Educativo Vientos del Sur realizó su concierto de cierre de año en la Iglesia Metodista de Flores. Conversamos con Nicolás Chamorro, director de dos bandas sinfónicas, para conocer en detalle lo que hacen.

El 16 de diciembre pasado, los vecinos y vecinas de Flores pudieron deleitarse con la presentación de las bandas sinfónicas pertenecientes al Proyecto Educativo Vientos del Sur. Es que, para cerrar el año, las bandas Aires de Buenos Ayres y Sudestada Porteña realizaron un concierto en la Iglesia Metodista de Flores. Nicolás Chamorro, director de ambas bandas sinfónicas, nos cuenta de qué se trata el proyecto.

La Comuna 7: ¿Qué es el Proyecto Educativo Vientos del Sur?

Nicolás Chamorro: Vientos del Sur es un proyecto educativo que funciona hace 18 años y está destinado a niños, adolescentes, jóvenes y adultos. Trabajamos todo lo que tiene que ver con las bandas sinfónicas, un formato instrumental compuesto por instrumentos de viento, percusión y cuerdas graves. Como parte del proyecto, hacemos ensambles, ensayos, conciertos, encuentros musicales y tenemos diferentes propuestas formativas, talleres y cursos. Siempre es un lugar abierto para ir generando espacios educativos y formativos y todo lo que tiene que ver con las bandas sinfónicas.

LC7: ¿Cuál es el fin del proyecto y cómo están compuestas las bandas?

NC: Lo que intentamos es ofrecer un espacio educativo para la formación musical, tocar con otras personas, ensamblar y, por otro lado, buscamos hacer un trabajo de difusión de la música original de las bandas sinfónicas, que no son tan difundidas en el país. El coordinador general del programa es Hernán Aranda, que también es director de banda. Las dos bandas que se presentaron en la Iglesia Metodista fueron Aires de Buenos Ayres y Sudestada Porteña, que son bandas sinfónicas para adultos. La primera tiene seis años y cuenta con aproximadamente 25 integrantes y la segunda dos y la conforman 15 personas.

LC7: ¿Cómo llegaron a presentarse en la Iglesia Metodista de Flores?

NC: A mitad de año, participamos en un ciclo de orquestas organizado por Mailen Ubiedo Myskow, la Semana de las Orquestas Escuela. Ese ciclo fue organizado en conjunto con la Comuna Nº 7. Luego, el comunero Julián Cappa nos invitó a hacer este concierto de fin de año en la Iglesia Metodista. La recepción fue muy linda, fue mucha gente del barrio. Hubo muy buena respuesta, se llenó y hubo que agregar sillas. La presentación nos dejó muy contentos a todos y la iglesia tiene una acústica hermosa. Nos sentimos muy cómodos con todo lo que se organizó.

LC7: ¿Qué material presentaron en la Iglesia Metodista?

NC: Hicimos música original para bandas sinfónicas como “Dreams of Victory” de Matt Conaway, pero también arreglos de música de películas como las de Tarzán y El Padrino y estrenamos una obra que compuso uno de los integrantes de Aires, José Chelquer, que se llama “Preciosa y el Aire”.

LC7: ¿De dónde surge tu interés personal por este tipo de música?

NC: Desde muy chico toqué en una banda sinfónica barrial en Ramos Mejía, La Matanza. Ahí fui conociendo un poco la vida de la banda, cómo es el repertorio. Empecé a estudiar música y me empezó a gustar y después empecé a dedicarme. Estudié en el conservatorio, me formé también por afuera, con diferentes capacitaciones, y siempre dentro de una banda.

LC7: ¿Por qué es importante la existencia de estos proyectos?

NC: Este proyecto es un lugar donde se da espacio al disfrute personal y se transforma en algo colectivo. Es un espacio muy familiar donde se comparten los conocimientos. Hay un aura muy linda, de compañerismo, de grupo, y la vida de una formación sinfónica es un poco eso, una pequeña sociedad donde uno se empieza a vincular con otros, con otras, desde su rol y aporta lo que puede, lo que quiere, lo que sabe para un bien común. Hay un compromiso, unas ganas de llegar a un objetivo. En ese hacer eso uno se va vinculando, se va encontrando con gente y van sucediendo cosas que tienen que ver con los vínculos humanos, pero todo en un ambiente de disfrute, de placer, de mucho compañerismo, donde se puede conectar con un hecho artístico.

LC7: ¿Cómo atravesaron el 2022 y qué esperan para el 2023?

NC: Fue un año muy lindo, muy bueno. Venimos de la pandemia, de estar sin poder encontrarnos por mucho tiempo. Las actividades las teníamos que hacer de forma virtual. Pero nada puede reemplazar el tocar y estar juntos. Este año fue poder encontrarnos y estábamos todos muy entusiasmados porque mucha gente se fue sumando. La idea del año que viene es seguir generando más espacios, más encuentros. Hacer encuentros con otras agrupaciones, intercambios. Continuar con el proceso. En un espacio educativo la idea siempre es poder ir ofreciendo además de diferentes compositores, diferentes músicas, diferentes géneros, también poder ir subiendo de a poquito el nivel, la dificultad. Seguir en 2023 con ese proceso.


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