Lunes 08 de Marzo del 2021

Morena vive en mí

Un grupo de madres del Bajo Flores realiza tareas solidarias en beneficio de les niñes […]

Publicado el 29 noviembre, 2020 por Nicolás Rosales

Un grupo de madres del Bajo Flores realiza tareas solidarias en beneficio de les niñes con cáncer. Buscan una ley nacional que amplíe los derechos y las coberturas. Los tratamientos son largos y diversos.

“Morena vive en mí” es un grupo de madres que se reúne para acompañar con acciones solidarias, ante la ausencia estatal, a niños, niñas y adolescentes enfermos de cáncer que transitan un difícil proceso de recuperación junto a sus familias. Reclaman por una Ley Oncopediátrica que los y las  proteja desde el día 1 en el que cursan la enfermedad. El cáncer infantil es muy amplio y tiene diagnósticos y tratamientos particulares, lo cual genera una diversidad de necesidades para los pacientes y su entorno.

Laura Juarez, junto a otras mujeres que integran el grupo “Morena vive en mí” -que se promociona por la red social Facebook-, llegaron puntualmente al lugar y hora indicada del encuentro para poder conversar y saber sobre  la iniciativa. Claudia Cortadi, del Club Peñarol de la calle Zañartú 1547 del barrio Parque Chacabuco, hizo de anfitriona para que podamos contar con un espacio adecuado que respete las distancias sociales que conlleva la pandemia por la COVID-19. Ella además forma parte del grupo.

“Nosotras nos encargamos de asistir a los chicos que vienen de las provincias enfermos de cáncer a la Ciudad de Buenos Aires, ya sea con ropa, alimentos no perecederos, sábanas”, comenzó explicando Laura, la creadora. Los chicos y chicas llegan en aviones sanitarios, los trasladan a los hospitales Garraham o Gutiérrez y, si son ambulatorios o cuando les dan el alta, permanecen en hoteles que corren a cargo de las provincias con Acción Social mientras dura el tratamiento.

“Nos encargamos de pedirle a la gente colaboraciones mediante campañas en redes sociales”, continuó Laura. Los y las enfermas de cáncer viven tratamientos largos y de alguna forma tienen que llevar adelante el día a día en la ciudad. Todo lo que es comida y transporte se solventa con el dinero propio de cada familia.

Algunas veces vienen acompañados de los papás o las mamás. Los niños y niñas psicológicamente necesitan la contención familiar para lo que les toca vivir. “El sector de oncología de cada hospital es quien provee de asistentes de la salud mental mientras dura el tratamiento. Estamos pidiendo una Ley Oncopediátrica nacional. Este es un punto clave para que todo esto mejore, porque más allá de las y los pacientes, las familias también deben ser asistidas psicológicamente”.

Muchas familias, al venir a la ciudad para acompañar a sus hijos, pierden el trabajo. Luego no pueden volver a conseguirlo, nos explicaron las mujeres de esta organización. Otro hecho a destacar es que los pacientes tienen que viajar hasta la capital porque lamentablemente los hospitales públicos del interior del país no cuentan con los insumos, la tecnología o las áreas especializadas suficientes. Vienen a atenderse también de países limítrofes, porque la especialidad aquí es considerada de excelencia.

La medicación, mientras se están tratando en los hospitales, es gratuita, pero últimamente están recibiendo genéricos. “Debido a la pandemia mucha medicación quedó en la aduana. Son remedios muy costosos de asumir cuando la familia deja de recibirlos”, dijeron a LC7 desde “Morena vive en mí”.

Con la idea de la ley, lo que solicitan es que sean asistidos los pacientes y la familia, desde el primer día en que reciben el diagnóstico y hasta el momento del alta total y definitiva, no hasta el alta hospitalaria, aclaran.

“La contención debería ser médica, económica y psicológica”, agregaron. “Los chicos oncológicos no pueden comer cualquier cosa y esto también hay que tenerlo en cuenta. Ahí también les damos una mano. Nuestro trabajo es 100% voluntario y solidario. Juntamos plata, mercadería, hacemos tortas para vender, rifas, cargamos las Sube, regalamos libros, juguetes. Les hacemos regalos en días especiales, etc. Hay padres que no se pueden tomar un taxi y se toman colectivos, y ellos/as son pacientes de riesgo. Les hacen falta sillas de rueda o cochecitos de traslado. A veces los hospitales no cuentan con estos insumos. Salen débiles de las quimioterapias. La salud pública hace lo que puede con lo que tiene”, detallaron.

Laura no está sola en esta valorable tarea. Ella, como una guerrera de la vida, se rodeó de otras guerreras. La acompaña Verónica, amiga, ama de casa  y ex compañera del colegio, quien perdió a un sobrino por cáncer. Caro, da una mano con las redes sociales, relaciones institucionales y es la tesorera del grupo. La conoció por compartir la escuela de sus hijos. Rosita pone el vehículo para trasladar todo. Dijo que en Bolivia, su país de origen, el tratamiento oncológico es pago. Perdió a un sobrino de cáncer a distancia, a quien no conoció pero que le sirvió para identificarse por la causa.

“Mi sobrina Morena de Tucumán también murió de cáncer hace ya seis años”, contó entre lagrimas Laura, y de ahí devino el nombre del grupo. Romina, su nuera, también se sumó para ayudar en lo que sea necesario. Son todas mamás, grandes luchadoras, militantes de una forma de llevar la vida. Las une el Bajo Flores. Viven en los Barrios Rivadavia I, II y el Juan XXIII.

Claudia, del Club Peñarol, las ayuda. Las conoció cuando hicieron un evento allí y hoy continúa colaborando. Por sus orígenes, sus esfuerzos son dobles. Hoy, necesitan de un espacio propio para llevar adelante sus tareas. Piensan, en un mediano plazo, convertirse en una asociación civil. Le ponen el cuerpo a diario y la mejor de sus energías. Se sienten empoderadas. Aguardan expectantes para que el proyecto que presentaron se haga ley. Se encuentra ya en el Congreso y sienten que se va aprobar.

Sentarían un precedente, algo urgente y absolutamente necesario. Ellas se despidieron contentas, esperanzadas, a pasos firmes. Pensando en cuál será la próxima actividad para seguir ayudando de corazón. Sus campañas las pueden encontrar y darles una mano en su Facebook “Morena vive en mí”.

Puntos claves para la ley

  • Emisión de un certificado oncológico.
  • Garantizar un traslado privado e higiénico.
  • Acceso a condiciones edilicias óptimas.
  • Licencia laboral con goce de sueldo para los responsables de acompañar al niño o niña.
  • Subsidio completo de los servicios de luz y gas.
  • Asistencia psicológica familiar gratuita.
  • Hospitales y clínicas con sectores especiales para ellos.
  • Talleres educativos para padres/tutor y niños en tratamiento.

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