Martes 30 de Noviembre del 2021

Allanaron ilegalmente y destrozaron un bachi popular

En la madrugada del jueves la policía ingresó sin orden previa al Bachillerato de Educación […]

Publicado el 28 mayo, 2021 por Nicolás Rosales

En la madrugada del jueves la policía ingresó sin orden previa al Bachillerato de Educación Popular y Casa Comunitaria Bajo Flores para buscar a un delincuente prófugo de la justicia que estaba en otra vivienda. Atropello e indignación.

Sin presentar una orden de allanamiento, la Policía Federal Argentina ingresó a la vivienda ubicada en la Manzana 10 Casa 133 del Barrio Ricciardelli (Ex 1-11-14) donde funciona el Bachillerato de Educación Popular y Casa Comunitaria Bajo Flores, que pertenece a la Red de Docentes, Familias y Organizaciones del Bajo Flores.

Los efectivos rompieron la puerta, tiraron una bomba de gas, destrozaron libros de la biblioteca, se llevaron cajas de comida y hasta rompieron paredes de durlock.

Según se hizo público por distintos medios de comunicación masiva, la policía buscaba a un prófugo de la justicia. Este delincuente estaba escondido en otra vivienda en la planta alta y no precisamente dentro de este bachillerato popular y espacio cultural. Finalmente lo encontraron y apresaron.

“Este atropello a la educación y espacio de encuentro del barrio es una muestra, no gratis, de la violencia institucional legitimada que se manifiesta cotidianamente en este territorio”, se dijo en el comunicado de prensa al que tuvo acceso este medio digital de la Comuna N° 7.

Este espacio funciona allí desde el 2008 y hace tres años lograron tener un espacio propio, ya que antes estaban en el comedor “Niños Felices”. Es notorio como en esta manzana del Barrio Ricciardelli funcionan muchas otras organizaciones territoriales con un marcado trabajo social en la zona.

Por otro lado, en diálogo con LC7, Eliana, integrante del espacio, brindó más detalles de lo sucedido: “En el momento que se produce el hecho, nadie pudo estar ahí porque fue de madrugada y sin una orden. Una vecina y trabajadora del espacio, no pudo entrar a la casa para impedirlo. La policía había hecho un vallado humano obstruyendo los pasillos e imposibilitándole avanzar”.

Tras consultarle a Eliana cuál fue el primer sentimiento que tuvo al encontrar los destrozos del allanamiento, notablemente emocionada relató: “Nos llevan un pedazo de vida, todo lo hicimos nosotros, con nuestras manos. Hasta la biblioteca y el durlock que rompieron los pusimos nosotros. Que falten cajas de aceite no tiene explicación. Cuando a uno le violentan un espacio así siente mucha angustia”.

También remarcó: “La sensación que nos queda es que así son los allanamientos en la villa. Violencia sin preguntar, y no podemos normalizarla. Vamos a salir adelante, como lo hemos hecho siempre. Los y las vecinas nos acompañan. Hubo preocupación y nos llamaron desde Defensoría y desde la Fiscalía. Vivenciamos la violencia de parte de las fuerzas de seguridad en el territorio. Y no queremos que esto siga pasando”.

La organización está pidiendo la solidaridad de la comunidad y por ello lanzó una campaña de donaciones con el título “La educación no se allana” a través de las redes sociales de la “Red de docentes, familias, y organizaciones del Bajo Flores”.


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