Viernes 09 de Diciembre del 2022

Charla sobre la violencia institucional hacia las mujeres en el Mercado de Flores

En el marco de las Jornadas sobre Violencia Institucional y derechos humanos organizadas por el […]

Publicado el 7 mayo, 2016 por Gustavo Viera

En el marco de las Jornadas sobre Violencia Institucional y derechos humanos organizadas por el Frente para la Victoria en la Comuna 7, ayer tuvo lugar una charla sobre la violencia institucional hacia las mujeres en el Multiespacio El Mercado Recuperado – Ramón L. Flacon 2714, Flores.

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Estuvieron presentes para transmitir la experiencia sobre el tema Victoria Montenegro, Secretaria Nacional de Kolina DDHH, Ex Subsecretaria de Unidad de Coordinación para la prevención, asistencia y erradicación de la violencia hacia las mujeres, Malena Derdoy, Titular de la Dirección General de Acompañamiento, Orientación y Protección a las víctimas-DOVIC Ministerio Público Fiscal, Andrea Bonardo, Coordinadora del Programa de víctimas de violencia de género-DOVIC Ministerio Público Fiscal, y Mariana Colombres, integrante del Observatorio de violencia obstétrica de Las Casildas.

Mariana fue la primera en tomar el micrófono y contar a los presentes el motivo de la creación del Observatorio, nutrido fuertemente por la información que obtenían de “Las Casildas”, agrupación que se encarga de difundir información en torno a la gestación, parto, nacimiento y crianza de niños y niñas como así también cuestiones de género.

“El observatorio surge para intentar conseguir, a través del testimonio directo de las mujeres, el muestreo de lo que se llama violencia Obstétrica. En la Ciudad, el 60% de los partos se hacen por cesarea, ¿qué pasa que son menos las mujeres que pueden parir en forma natural”, se pregunta Mariana.

La violencia obstétrica está definida en la ley 26.485, Ley de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, sancionada en marzo del 2009. Entre los diferentes tipos de violencia que enumera la ley (mediática, simbólica, domestica, laboral) aparece la obstétrica “aquella que ejerce el personal de salud sobre el cuerpo y los procesos reproductivos de las mujeres, expresada en un trato deshumanizado, un abuso de medicalización y patologización de los procesos naturales, de conformidad con la Ley 25.929 (ley de parto respetado)”.

Lo importante aquí, cuenta Mariana, “es saber que tiene poder de ser mujer, de ser sana. Si tiene conciencia de eso tiene la posibilidad de plantarse frente al médico”. Para eso, la información es un bien imprescindible, saber que existe este cuerpo normativo y hacerlo valer. En torno a esto, Colombres detalla una serie de derechos:

• A estar informada de qué y por qué se le van a hacer determinados estudios.
• A tener un trato respetuoso. En esto, los médicos y la sociedad tienden a la infantilización de la embarazada con términos como “mamita” o “gordita” que ejercen en el límite, una violencia simbólica.
• A tener intimidad, a no ser manoseada por todos los practicantes. “No somos objetos o muñecas”, afirma.
• A estar acompañada por quien ella quiera. El sistema de salud debe aggiornarse a las nuevas normas que están pero que no se cumplen.
• A parir en la posición que ella quiera y sienta. Por comodidad del médico, generalmente se adopta la posición horizontal para el parto, en contra del sentido de gravedad. Lo natural sería en cuclillas.
• A estar con el bebe apenas nace. Los bebes no deben ser separados de la mamá apenas nacen ya que es el periodo de mayor lucidez que hace que se prenda naturalmente al pecho de la madre para amamantar. Salvo urgencias, los estudios pueden esperar a otro momento.

Mariana finalizo su intervención mencionando los mecanismos de denuncia habilitados a través de la Defensoria del Pueblo de La Nación y el INADI. “Hay que hacer saber al otro que se conocen los derechos”.

Seguido, Malena Derdoy tomó la palabra para denunciar la invisibilización de la violencia contra las mujeres y la violencia policial. Contó el caso de dos policías que fueron condenados esta semana a 20 años de prisión por la violación sistemática de dos mujeres que vivían en la calle. “¿Cuántos escucharon este caso?”, pregunto al público presente. Nadie levanto la mano. Prosiguió: “la violencia institucional contra las mujeres está invisibilizada por una cuestión de clase, y peor la pasan las trans”. En este último caso, se explayo sobre los padecimientos de este grupo en su trato con la policía, que cotidianamente le pide coimas y favores sexuales.

Para culminar su intervención, una reflexión sobre esta cuestión de clase y género. Sólo el 10% de la población carcelaria es femenina, mientras que en los neuropsiquitricos, el 90% de sus habitantes son mujeres. “A los varones los encierran por chorros y a las mujeres por locas”, concluyo.


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