Con músicos de distintas generaciones, nuevas composiciones y el impulso de renovar las formas de […]
Publicado el 26 agosto, 2026 por Juan Bertrán
Con músicos de distintas generaciones, nuevas composiciones y el impulso de renovar las formas de escuchar el género, la Orquesta Invisible prepara una presentación especial en La Tierra Invisible, en Parque Chacabuco.
El tango puede terminar cuando termina la última canción. O puede ser apenas el comienzo de otra cosa. Esa es la apuesta de la Orquesta Invisible, el proyecto dirigido por el bandoneonista, compositor y docente Julio Coviello, que el sábado 12 de septiembre llevará su música a La Tierra Invisible, en Parque Chacabuco, con una propuesta que buscará extender la experiencia más allá del escenario.
La formación, que tiene alrededor de un año y medio de recorrido, ofrecerá un show en el espacio de Avenida Del Barco Centenera 1099 y, una vez terminado el concierto, invitará al público a quedarse.
La continuidad estará a cargo de la DJ y violinista Belén Reggiani, que propondrá una transición entre el clima posterior al tango y una fiesta popular. “Quizás es algo que todavía no es frecuente dentro del tango, y es difícil imaginarlo. Pero hay que vivir para creer. Las cosas nuevas son así”, plantea Coviello.
La Orquesta Invisible nació como un espacio de encuentro entre músicos con recorridos diferentes y actualmente continúa presentando Huella, su primer álbum, mientras incorpora nuevas composiciones a su repertorio. Una de las novedades de esta etapa es la participación de la cantora Sofía Verna, que se sumó recientemente al colectivo.
En esa diversidad está, para Coviello, una de las características centrales de la formación. El proyecto reúne experiencias y edades distintas, algo que también busca trasladar a su sonido.
“La Orquesta mezcla músicos de varias generaciones. Gente como yo, que ronda los cuarenta. Gente de treinta y pico con trayectoria en grupos como Ciudad Baigón, La Rantifusa o El Afronte. Gente de veintipico de Orquestas Sinfónicas o egresados de la Balcarce. Toda la variedad de experiencias que tiene cada integrante se escucha en nuestra música”, explica el director Julio Coviello.
La combinación no es solamente una cuestión generacional. En la orquesta conviven distintas formas de acercarse al tango y a la música popular, desde quienes tienen una larga experiencia en agrupaciones vinculadas a la renovación del género hasta jóvenes formados en ámbitos académicos. El resultado busca escapar de una mirada estática sobre el tango y poner en circulación otras maneras de tocarlo, componerlo y escucharlo.
El lugar elegido para el encuentro tampoco es un dato menor. La Tierra Invisible funciona como espacio cultural dedicado a la música popular y, además, es el sitio donde la Orquesta Invisible ensaya cada miércoles. El vínculo entre la formación y el centro cultural se fue construyendo desde sus primeros pasos, hasta convertirse en una parte importante de su identidad.
El nombre del espacio remite a “El hombre que está solo y espera”, el ensayo de Raúl Scalabrini Ortiz, y para los integrantes de la orquesta el lugar terminó adquiriendo un significado propio. Allí no solamente tienen lugar los ensayos, sino también parte del proceso creativo de la agrupación.
“La Tierra Invisible, ese lugar que se volvió refugio y nos hizo sentir profundamente cobijados. Allí también nacieron dos composiciones colectivas, ‘Centenera’, y ‘Clave Blanca’, el tema que escribieron Rodrigo y Julio ‘Ceniza’, lo que terminó de consolidar el repertorio”, cuenta el contrabajista Alex Valdez.
Esas composiciones forman parte del repertorio que la orquesta viene desarrollando en esta primera etapa. Algunas de ellas pueden encontrarse en versiones en vivo, como “Centenera”, “Clave Blanca” y “Ceniza”, piezas que permiten acercarse a la búsqueda musical de una formación que todavía está construyendo su recorrido.
La presencia de Reggiani después del concierto completa una jornada que pretende borrar, al menos por unas horas, la frontera entre recital y fiesta. La violinista será la encargada del set que acompañará el momento posterior al show, con un recorrido que irá desde un clima de “chill out” post-tanguero hacia una celebración de carácter más popular.
La presentación de la Orquesta Invisible tendrá entradas con un valor de $15.000 y podrán adquirirse en puerta o a través de Passline.
Foto: Carina Stanzione.

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