A 30 años de su primera transmisión, FM Bajo Flores continúa sosteniendo una experiencia de […]
Publicado el 23 septiembre, 2026 por Juan Bertrán
A 30 años de su primera transmisión, FM Bajo Flores continúa sosteniendo una experiencia de comunicación comunitaria construida junto al barrio y sus organizaciones.
La historia de FM Bajo Flores comenzó antes de que existiera la radio. A fines de los años 80, en un contexto de crisis económica, hiperinflación y crecimiento de los comedores comunitarios, distintas organizaciones y vecinos del barrio comenzaron a buscar herramientas para acompañar y organizar la vida cotidiana.
El 1º de junio de 1996, desde el comedor Angelelli, la FM Bajo Flores salió al aire por primera vez. El primer tema fue “Hombres de Hierro”, de León Gieco. Tres décadas más tarde, la emisora continúa vinculada a las organizaciones, instituciones y vecinos del barrio, mientras combina la transmisión tradicional con redes sociales, streaming y nuevas herramientas digitales.
Eduardo Nájera, director de FM Bajo Flores, analiza el significado de estos 30 años, los cambios que atravesó el Bajo Flores y los desafíos de sostener un medio comunitario en un escenario donde también se transformaron las formas de producir y consumir información.
La Comuna 7: ¿Qué significa llegar a los 30 años?
Eduardo Nájera: Llegamos a los 30 años con una mezcla de orgullo, emoción y también mucha responsabilidad. Porque cuando uno mira hacia atrás y piensa que la FM Bajo Flores comenzó a transmitir en junio de 1996, entiende que no estamos hablando solamente de una radio que logró sostenerse durante tres décadas. Estamos hablando de una experiencia comunitaria que fue creciendo junto con el barrio. El balance de estos años no lo hacemos solamente mirando cuántos programas tenemos o cuánto tiempo llevamos al aire; lo hacemos preguntándonos si seguimos cumpliendo aquella función para la que nació la radio: que quienes viven en el barrio y sus organizaciones comunitarias puedan contar lo que les pasa desde su propia mirada y no que otros vengan a contar su historia. Creo que seguimos teniendo ese desafío. En estos 30 años cambiaron mucho la tecnología, los medios y las formas de comunicación. Aparecieron las redes sociales, el streaming y nuevas plataformas; pero hay algo que no cambió: la necesidad de tener medios propios, de construir comunidad y de disputar el sentido de lo que se dice sobre nuestros barrios.
LC7: ¿Cómo nació la radio y cuál era la necesidad que buscaba cubrir?
EN: La FM Bajo Flores no nació de un día para el otro. La radio es el resultado de un proceso de organización que venía desarrollándose en el barrio desde fines de los años 80. En plena crisis económica, con la hiperinflación y el crecimiento de los comedores comunitarios, distintas organizaciones, con vecinas y vecinos empezamos a buscar formas de acompañar y organizar la vida cotidiana del barrio. Lo que primero apareció fue la necesidad de comunicarnos. Tuvimos una revista y después empezamos con las propaladoras: parlantes instalados en los techos de los comedores, de la parroquia y del centro de salud. Por ahí pasábamos música, difundíamos actividades y, fundamentalmente, transmitíamos información que tenía que ver con la vida de la gente en el barrio. Con esa experiencia entendimos algo muy importante: el barrio necesitaba tener una radio comunitaria. En los grandes medios comerciales nunca aparecía nuestra realidad y, cuando aparecía, muchas veces era desde la estigmatización. Nosotros queríamos otra cosa: que las personas pudieran contar lo que les pasaba, las organizaciones pudieran difundir sus actividades y que el barrio pudiera construir su propio relato. Por eso la radio nace, en definitiva, de una necesidad que para nosotros sigue siendo fundamental: el derecho a la comunicación. No queríamos que otros vinieran a contar quiénes éramos, qué nos pasaba o qué necesitábamos. Queríamos ser nosotros los que pudiéramos tomar el micrófono y contar nuestra propia historia. Después de varios años de ese proceso, el 1º de junio de 1996 salió al aire la FM Bajo Flores, desde el comedor Angelelli, con un pequeño transmisor. El primer tema que sonó fue Hombres de Hierro, de León Gieco.
LC7: ¿Qué cambios notaste en el Bajo Flores durante estas tres décadas?
EN: El Bajo Flores cambió mucho en estos 30 años. Cambió su población, su composición cultural, cambiaron las familias, las organizaciones y también las necesidades del barrio. Cuando nosotros comenzamos, veníamos de una etapa de mucha pobreza, desocupación y exclusión. Hoy tenemos otras problemáticas, aunque algunas de aquellas desigualdades siguen estando presentes. Uno de los cambios más importantes fue el crecimiento y la diversidad de la comunidad. El Bajo Flores se convirtió cada vez más en un barrio donde conviven distintas culturas, fundamentalmente argentinas, bolivianas, paraguayas y peruanas. Esa diversidad no la vivimos como un problema, sino como una enorme riqueza. La radio fue acompañando ese proceso, incorporando distintas voces, músicas, historias, formas de hablar y maneras de entender la vida. También, cambió la relación del barrio con la ciudad. Muchas cosas que antes parecían imposibles fueron conquistándose a partir de la organización: la salud, la educación, los espacios comunitarios, la identidad del barrio y el reconocimiento de derechos. La radio estuvo ahí, acompañando cada una de esas luchas y dando espacio a quienes muchas veces no tenían lugar en los medios comerciales. Pero hay algo que no cambió y que, para nosotros, sigue siendo central: la necesidad de que el barrio pueda contar su propia historia. Durante estos 30 años muchas veces vimos cómo los grandes medios hablaban del Bajo Flores solamente desde la pobreza, la violencia o el delito. Nosotros intentamos mostrar que detrás de esas noticias hay personas, familias, trabajadores, estudiantes, clubes, escuelas, organizaciones sociales, artistas y vecinos que todos los días construyen comunidad.
LC7: ¿Qué rol cumple hoy la radio para los vecinos y las organizaciones?
EN: Hoy la radio sigue cumpliendo un rol que para nosotros es fundamental: ser una herramienta de comunicación al servicio de la comunidad organizada. No queremos ser simplemente una radio que transmite desde el Bajo Flores; queremos ser una radio del Bajo Flores, construida con sus vecinos y sus organizaciones comunitarias. Durante estos 30 años aprendimos que muchas veces el vecino necesita algo tan sencillo y tan importante como tener dónde contar lo que está pasando. Una actividad, un reclamo, una problemática, una iniciativa, una historia. La radio funciona como un espacio donde esas voces pueden encontrarse y hacerse escuchar. También seguimos siendo un punto de articulación entre las organizaciones sociales, culturales, educativas y comunitarias. Muchas veces la radio sirve para difundir una actividad, pero también para generar vínculos entre organizaciones que están trabajando en distintos lugares del barrio. Y hay otro rol que para nosotros es muy importante: la formación. La radio siempre buscó que la gente del barrio, las instituciones y las organizaciones no fueran solamente oyentes, sino que pudieran aprender a hacer comunicación, producir contenidos, manejar un micrófono, hacer radio, streaming y utilizar las nuevas herramientas tecnológicas. Hay una frase que resume bastante bien lo que sentimos desde el primer día: “Micrófonos para el Pueblo”. La radio tiene sentido mientras haya una comunidad que necesite encontrarse, organizarse y contar su propia historia.
LC7: A lo largo de estos años pasaron muchas personas por la radio. ¿Qué experiencia recordás especialmente?
EN: Es difícil elegir una sola historia. En 30 años pasaron cientos de personas por la radio y cada una dejó algo. Algunos vinieron a formar parte del proyecto, hacer un programa, otros participaron de un taller, otros se acercaron para contar un problema del barrio y muchos terminaron convirtiendo a la radio en parte de sus vidas. Pero si tengo que elegir algo que me emociona especialmente, es ver qué pasó con muchos de los pibes y pibas que llegaron a la radio siendo adolescentes. Algunos empezaron casi jugando, aprendiendo a hablar frente a un micrófono, a producir un programa, a hacer una entrevista. Y con el tiempo fueron creciendo, estudiando, trabajando y descubriendo que aquello que habían aprendido en la radio podía convertirse también en una herramienta para sus propias vidas. Hay chicos que llegaron y que después terminaron estudiando Comunicación Social, locución u otras carreras universitarias; y, con el tiempo, varios volvieron para transmitir lo que habían aprendido a las nuevas generaciones. Eso demuestra que la formación no termina cuando termina un taller: se convierte en una cadena de saberes que va pasando de una generación a otra. Y quizás ahí esté la experiencia que más me emociona de estos 30 años: ver que el micrófono cambia de manos. Que quienes alguna vez vinieron a escuchar después vuelven para hacer radio. Que quienes aprendieron acá después enseñan a otros. Que una generación le pasa la palabra a la siguiente.
LC7: ¿Cuáles fueron los principales desafíos para sostener el proyecto durante estas tres décadas?
EN: Fueron muchos. El primero fue entender que hacer una radio comunitaria en un barrio popular no era solamente tener un transmisor y ponerlo al aire. Había que construir un proyecto, formar gente, conseguir equipos, sostenerlos, generar contenidos y, sobre todo, lograr que la comunidad sintiera que esa radio era propia. También tuvimos que atravesar momentos políticos muy difíciles. La radio nació en los años 90, en pleno avance del neoliberalismo, cuando los medios de comunicación estaban cada vez más concentrados y las radios comunitarias no tenían un marco legal que reconociera nuestro derecho a existir. Durante muchos años tuvimos que trabajar en una situación de enorme precariedad y también sufrimos persecución y confiscación de equipos. Pero quizás el desafío más grande fue y sigue siendo sostener la autonomía. Una radio comunitaria no tiene detrás a un gran empresario ni a un grupo económico. Entonces hay que inventar permanentemente las formas de sostenerla: con el trabajo de las y los compañeros, la participación de los vecinos, con proyectos, talleres, producciones y en la articulación con otras organizaciones. La sostenemos porque hay una comunidad que la considera necesaria. Esa es nuestra principal fortaleza. Si la radio fuera solamente un proyecto de quienes la fundamos, probablemente no hubiera llegado hasta acá. Lo que permitió estos 30 años es que distintas generaciones se fueron apropiando del proyecto y lo fueron haciendo crecer.
LC7: ¿Cómo impactaron las redes sociales y el streaming?
EN: La llegada de las redes sociales, el streaming y las nuevas plataformas cambió muchísimo la manera de hacer radio. Pero nosotros no lo vivimos como el reemplazo de una cosa por otra. Lo vivimos como una posibilidad de ampliar la radio. Antes teníamos fundamentalmente el alcance del aire de la antena. Hoy una persona puede escuchar la FM Bajo Flores desde cualquier lugar del mundo, puede ver un programa por streaming, compartir una entrevista, escuchar un contenido después de que salió al aire o comunicarse con nosotros desde las redes. Eso también cambió la relación con quienes nos escuchan. El oyente dejó de ser solamente alguien que está del otro lado del receptor. Ahora puede participar, mandar un mensaje, hacer una pregunta, compartir una noticia o incluso producir contenidos. Pero no queremos perder algo esencial en esa transformación. La tecnología es una herramienta; el proyecto sigue siendo comunitario. No queremos tener cientos de seguidores si perdemos la relación con nuestro territorio. Por eso nuestra apuesta es sintetizar las dos cosas: seguir defendiendo la radio, el encuentro cara a cara y el territorio, pero utilizando todas las herramientas digitales disponibles para que las voces del Bajo Flores puedan viajar mucho más lejos.
LC7: ¿Qué proyectos tienen para los próximos años?
EN: Llegar a los 30 años nos obliga a mirar hacia adelante. No queremos que el aniversario sea solamente una celebración de lo que hicimos. Queremos que sea un punto de partida para una nueva etapa de la FM Bajo Flores. Uno de nuestros principales objetivos es fortalecer la radio como herramienta de comunicación comunitaria y lograr que las nuevas generaciones tengan cada vez más participación dentro del proyecto. Queremos que los jóvenes no solamente tengan espacios para hacer programas, sino que puedan aprender producción, comunicación audiovisual, streaming, redes y todas las nuevas herramientas que hoy forman parte de la comunicación. También queremos profundizar el vínculo con las organizaciones del barrio, con las escuelas, los centros de formación profesional, clubes, instituciones y espacios culturales. Creemos que la radio tiene que seguir siendo un lugar donde esas experiencias puedan encontrarse y hacerse visibles. Y hay algo que para mí es fundamental: queremos seguir contando la historia del Bajo Flores desde el propio barrio. Queremos preservar nuestra memoria, recuperar las historias de quienes construyeron esta comunidad y al mismo tiempo registrar lo que está pasando hoy. Después de 30 años, no queremos vivir de la historia de la radio. Queremos que esa historia nos dé fuerza para construir lo que viene. Queremos que FM Bajo Flores llegue a los próximos 30 años más joven, más fuerte, más comunitaria y con más voces del barrio al aire.
Una celebración en la calle
El aniversario tendrá su celebración junto a la comunidad. El sábado 14 de noviembre, FM Bajo Flores realizará un festival en la calle para compartir los 30 años de historia de la emisora con vecinos, organizaciones y quienes fueron parte de su recorrido.

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