Sábado 19 de Septiembre del 2020

El parador del arte

Desde que comenzó la pandemia, Ariel está viviendo en el parador de Parque Chacabuco junto […]

Publicado el 6 septiembre, 2020 por Juan Bertrán

Desde que comenzó la pandemia, Ariel está viviendo en el parador de Parque Chacabuco junto a su familia. A pesar de las dificultades, retomó una vieja pasión y dibuja retratos como una forma más de obtener ingresos para poder enfrentar la compleja situación actual del país.

Ariel Cabrera empezó a dibujar desde chico, como un entretenimiento, le generaba placer y podía distraerse. Sin embargo, las necesidades y las preocupaciones cotidianas hicieron que su vida fuera por un camino diferente. En pareja y padre de dos nenes y una nena, está viviendo con su familia en el parador de Parque Chacabuco desde que comenzó la pandemia. En medio de este contexto, encontró un espacio para volver a dibujar y realiza retratos e ilustraciones en base a fotografías para sumar ingresos y enfrentar las dificultades de este tiempo.

“Vivía en Glew, tenía una zinguería y el año pasado tuve que cerrar. Vinimos a Capital en diciembre a trabajar, vendíamos en la calle con mi señora. Trabajamos hasta que empezó la pandemia y después tuvimos que ir al parador”, relata Ariel a LC7 y cuenta su experiencia en el parador: “Acá estamos muy bien, la gente trabaja mucho, los coordinadores te ayudan. Los voluntarios son muy buenas personas. Tengo tres hijos y no les hace falta nada”.

Justamente, el estar en el parador de Parque Chacabuco, a pesar de las desventajas, a Ariel le permitió contar con tiempo para desarrollar su pasión: “Dibujo desde chico. Acá en el parador siempre hablamos, que si bien es malo para todos estar acá, también es como que saca lo mejor de uno. Cada uno tiene un talento, acá adentro tenés tiempo y la gente te ayuda, te alienta, te trae cosas, material. Acá hay gente que canta, que toca la guitarra, yo dibujo, hay mucho talento. Es como que estamos más contenidos, nos descolgamos un poco de la rutina”.

Pero más allá de la situación y de la contención del parador, la familia fue lo que lo impulsó a tomar su hobby como un trabajo: “Si bien siempre dibujé, ahora el 12 de agosto fue el cumpleaños de mi hijo, y si bien acá te ayudan con muchas cosas, yo quería hacerle algo más. Entonces, empecé a ofrecer los dibujos para tener algo como para comprarle unos globos, una torta, por lo menos para que no sienta que está aislado de todo”.

Una vez que comenzó a ofrecer los retratos y lo difundió en redes sociales, los pedidos empezaron a llegar en grandes cantidades y ahora sigue dibujando con el fin de sostener sus ingresos y al mismo tiempo alimentar sus sueños, sea el de volver a abrir la zinguería o el de seguir dibujando. “Tengo las máquinas de la zinguería guardadas en la casa de mi madre y pienso que si salgo de acá y con algo de ayuda, puedo volver a trabajar en eso, pero también si se da con el tema del dibujo me encantaría porque es lo que más me gusta hacer. Si se pudiera vivir de esto, sería un sueño hecho realidad”.

Para contactarte con Ariel: 1128718446 u 1160340666.


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