El 29 de enero de 2016 la murga “Los Auténticos Reyes del Ritmo” del Bajo […]
Publicado el 7 febrero, 2026 por Nicolás Rosales
El 29 de enero de 2016 la murga “Los Auténticos Reyes del Ritmo” del Bajo Flores fue reprimida por la Gendarmería Nacional en pleno ensayo. A pesar de las condenas a los agentes, el episodio sigue vigente en el barrio.
En aquella jornada de hace una década, la murga “Los Auténticos Reyes del Ritmo” ensayaba con alegría en la manzana 9 del Barrio Ricciardelli ex Villa 1-11-14.
De un momento a otro, se presentó una grúa de la Policía Federal, escoltada por dos patrulleros de Gendarmería Nacional. Y luego, la historia conocida por todos y todas, a los pocos minutos los efectivos comenzaron a disparar balas de goma hiriendo a siete personas, entre ellos tres menores de edad.
La justicia
El Tribunal Oral N°12 condenó a cinco agentes en mayo de 2023 por aquella represión. Los jueces Darío Medina, Claudia Moscato y Luis Márquez responsabilizaron a los uniformados por los delitos de vejaciones en concurso ideal con lesiones leves agravadas por el empleo de arma de fuego y abuso de sus funciones.
La pena fue de tres años y seis meses de prisión para Elvio Ezequiel Cardozo, Darío Fernando Soler Páez, Saúl Humberto Juáres y Esteban Smolares. A Yanina Maldonado le impusieron una pena de tres años y Guido Cativa fue absuelto.
A casi tres años, la sentencia todavía no está firme. Además los condenados también habían recibido la inhabilitación especial para ejercer la función pública por diversas cantidad de años, pero dado el paso del tiempo, ya no rige.
El trauma de lo sucedido aquel día en la Manzana 9 del barrio, perdura, como una herida que no pudo cerrarse.
La represión en primera persona
Florencia Torres, fue una de las víctimas de aquella jornada, en dialogo con Revista La Taba recordó de la represión: «A ese día lo recuerdo como si fuese ayer. Hay días que son difíciles de olvidar, y la piel tiene memoria. Todavía tengo marcas de perdigones en mi cuerpo que se ven, se notan. Estábamos ensayando como siempre, al otro día iba a ser la primera salida de la murga. De repente vino la Gendarmería a querer levantar dos autos que estaban en el pasaje, y que habían estado hace varios días ahí. En ese momento Gustavo, el director de la murga. se acercó para entablar un diálogo, pidiéndoles que retiren los autos por otro lado, por otros accesos, pero ellos no quisieron. Ahí fue que los más grandes les empezamos a pedir a los más chicos que se corran, que le den el paso a la Gendarmería, en esa parte del barrio no hay vereda. Uno de ellos se bajó con la ithaca en la mano en tono amenazante, y yo le dije que no disparara, que había chicos, y cuando me dí vuelta empecé a sentir los disparos. Ahí lo ví a Gustavo en el piso, y empezaron las corridas y los gritos. Es muy triste porque cada vez que lo vuelvo a contar se me hace un nudo en la garganta, porque recuerdo el grito de las criaturas. Hicimos lo que pudimos para resguardarnos, después me dí cuenta que había recibido un montón de balazos”.

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