Se trajo una medalla más desde el Mundial de Máster de Atletismo en Daegu 2026 […]
Publicado el 19 octubre, 2026 por Nicolás Rosales
Se trajo una medalla más desde el Mundial de Máster de Atletismo en Daegu 2026 Corea del Sur. En esta entrevista Silvera nos contó cómo obtuvo el bronce en la competencia de 400 metros. Un atleta que demostró su jerarquía y que sigue en lo más alto del deporte de alta competencia.
Revista La Taba: ¿Cómo lograste el objetivo de llegar hasta donde llegaste?, algo que parecía difícil…
Diego Silvera: De hecho, en el último mes, no sabía si iba a viajar o no. Porque lo económico estaba afectando a la planificación, y sucedió. No es lo mismo tener los pasajes un año antes. Se necesitan meses previos de mucho entrenamiento, y en mi caso era todo incertidumbre. Finalmente, tuve el apoyo de mi jefe y de la comunidad de mis alumnos que me dieron la oportunidad. Mi jefe me dijo: “mirá, no te podés perder este viaje”. En esta ocasión se recaudó un dinero y me donaron el dinero para el viaje. Antes de esto, golpeé miles de puertas, con promesas, pero nada concreto.
¿Y las campañas individuales en las redes sociales?
DS: De eso, no salió, nada de nada. Sí hubo mucho y aliento, pero quedó en eso.
LT: ¿Cómo llegaste mentalmente después de haber vivido todo esto proceso?, ¿cómo te afectó?
DS: Afectó. Porque producto del estrés, básicamente, tuve una lesión en unos de mis isquiotibiales. Tres semanas antes de viajar, no pude entrenar nada. Cada vez bajaban más las cargas, pero la realidad es que, si emocionalmente no estás bien, te deriva a un lado del cuerpo. Y a mí me derivó a las piernas. Viajé presionado por esto. No venía bien. Además, hasta el último momento tenía que dejar todo listo, la organización de la familia, etc.
LT: ¿Y cómo te fue en el mundial?
DS: El mundial fue del 21 de agosto, el 3 de septiembre. Estuve cuatro días antes en Seúl, y de ahí me fui a Daegu, para adaptarme al cambio de horario, con 12 horas de diferencia. El primer impacto de llegar a la ciudad, es el tema del idioma, que es clave. Estuve investigando todo, tenía que decodificar cómo era todo. Por suerte en Seúl, como es muy turística, tenés todo inglés, eso la hace amena. Además, me tuve que adaptar a la comida, que es muy picante, lleva mucho arroz y se come con palitos. En Daegu, me alojé en un departamento que estaba a 45 minutos de donde transcurrió la competencia.
En Seúl, aquellos días previos, encontré pistas públicas para entrenar. Comencé a moverme de a poquito. Pero las expectativas sinceramente eran bajas. Dije, bueno, voy a participar a ver qué pasa. La lesión era una puntada en una de mis piernas, cuando hacía fuerza, me pinchaba. Pero había asumido que me iba a doler.
Allá, era el favorito. La mayoría de los atletas ya me conocían. Fue muy impresionante el reconocimiento y el respeto. No les dije que estaba lesionado obviamente. Eso me hizo muy bien.
Cuando largué los 800 metros, que son dos vueltas, los primeros 300 metros empecé a sentir la lesión, y parte de la piel del pie se había quemado, estaba haciendo fricción. Sentí que me quemaba, como si me estuvieran pasando una vela. Fue algo muy incómodo. Así y todo, clasifiqué y entre a la final. No podía pisar, y me fabriqué una especie de colchoncito con el algodón de parte de una pantufla, para amortiguar la zona. Después no pude subir al podio en esta competencia. Corrí incómodo, quedé en el puesto 11 de 12 corredores. Me sentí débil y cansado. Estuve muy lejos de lo que esperaba, consecuencia de la lesión.
A los tres días, a la de 400 metros, llegué mejor. Llegué entrenado con las otras pruebas. No me molestaba tanto la planta del pie, la ampolla se había ido, y la lesión del isquiotibial pasó a segundo plano. Dejé de prestarle atención.
Largué, fue una serie lenta, recuperé la confianza. Pasé a la semi y después a la final. No estuve tan veloz, salí en ritmo, lo sostuve, y quedé tercero en la carrera. Subí al podio obteniendo el bronce. Quedé súper contento. Realmente si no hubiese llegado lesionado, yo creo que en las dos pruebas hubiera peleado el primer o segundo puesto.
LT: Por último, ¿qué sensaciones te quedaron?
DS: Tuve muy buena onda con los atletas competidores, me dio orgullo sentirme reconocido. Fue muy emocionante. De hecho, me invitaron a otra competencia europea para el año que viene, Veré como hago para ir. Estoy súper satisfecho. El balance es muy positivo. Con el nivel que tengo, creo que estoy para más, y para seguir subiendo podios.
Estar 21 días en otro país y solo, me hizo crecer mucho en otros aspectos, como atleta y como persona. Conocer otra sociedad, totalmente distinta. Con otros valores, de mucho respeto, ciudades con mucha seguridad, etc.
Diego Silvera es un atleta con todas las letras, aquel que frente a diversas adversidades sale adelante como un campeón deportivo, y en definitiva como un campeón de la vida. Lo mejor parece estar por venir, siempre.
Podés seguirlo y apoyarlo en lo que se viene en sus redes sociales @diego_silvera

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