Miercoles 14 de Enero del 2026

Dibujos que quedan para siempre

La Junta de Estudios Históricos de Parque Chacabuco homenajeó al dibujante Goyo Mazzeo con una […]

Publicado el 14 enero, 2026 por Juan Bertrán

La Junta de Estudios Históricos de Parque Chacabuco homenajeó al dibujante Goyo Mazzeo con una placa en la casa donde vivió. 

Creador de La Pícara Sandrita y referente del humor gráfico argentino, su obra volvió a reunir recuerdos, afectos y memoria colectiva.

Durante los años ’80, miles de chicos y chicas incorporaron un ritual casi cotidiano: abrir la revista Anteojito y dejarse llevar por historias donde el humor, la picardía y la ternura iban de la mano. Entre esas páginas aparecía una pequeña traviesa, de gesto inquieto y cinta en el pelo, que rápidamente se volvió familiar. 

La Pícara Sandrita, creada por el dibujante Gregorio “Goyo” Mazzeo, fue uno de esos personajes que supieron instalarse en la memoria colectiva, en una época en la que cada número de la revista se agotaba en los kioscos y la historieta ocupaba un lugar central en la infancia.

Ese vínculo entre obra, barrio y memoria fue el que se buscó poner en valor durante noviembre, cuando la Junta de Estudios Históricos del Barrio de Parque Chacabuco realizó un homenaje a Mazzeo en el marco de la Semana del Patrimonio de la Ciudad de Buenos Aires. La actividad consistió en el descubrimiento de una placa conmemorativa en la puerta de su antigua vivienda, ubicada en Miraflores 2072, donde el dibujante residió durante gran parte de su vida.

La jornada tuvo, además, un significado especial para la institución organizadora. El homenaje coincidió con el 42º aniversario de la creación de la Junta de Estudios Históricos de Parque Chacabuco, fundada el 11 de noviembre de 1983. De este modo, la celebración institucional se enlazó con el reconocimiento a un vecino cuya trayectoria dejó una marca profunda tanto en el humor gráfico argentino como en la identidad cultural del barrio.

Liliana Dávila, integrante de la Junta, explicó que la iniciativa comenzó a gestarse en 2024. “Durante una muestra en la Casa del Historiador llamada ‘La escuela, del kiosco a la casa’, se recordó a Mazzeo. Ese día, uno de sus familiares comentó lo lindo que sería colocar una placa en la casa donde había vivido. La idea quedó dando vueltas y, cuando empezamos a planificar las actividades de este año, decidimos concretarla”, señaló.

La propuesta fue presentada para integrar el programa oficial de la Semana del Patrimonio, una iniciativa impulsada por el Gobierno de la Ciudad que, en su segunda edición, se desarrolló del 10 al 16 de noviembre. El proyecto fue aceptado, lo que permitió que el homenaje formara parte de una agenda más amplia orientada a rescatar y difundir historias locales, oficios y trayectorias que forman parte del acervo cultural porteño.

El acto reunió a familiares de Mazzeo, vecinos y vecinas del barrio, muchos de los cuales se acercaron con curiosidad y emoción. Para algunos, fue una oportunidad de descubrir la dimensión de su obra; para otros, un reencuentro con recuerdos ligados a la infancia. “Fue muy emocionante. Goyo era una persona muy cálida, muy respetuosa, todo un caballero. Este homenaje nos permitió rescatar su legado y compartirlo con la comunidad”, expresó Dávila.

Gregorio “Goyo” Mazzeo nació en Buenos Aires el 10 de junio de 1930. Su primer dibujo publicado fue una caricatura de Tita Merello, aparecida en 1954 en la revista Dibujantes. A partir de allí, desarrolló una extensa carrera en publicaciones humorísticas y de entretenimiento, colaborando en revistas como Pobre Diablo, Cocodrilo y Locuradas, y formando parte de Ediciones Torino, donde creó títulos y personajes recordados como El conventillo de don Nicola.

En 1968 se incorporó al equipo de la revista Anteojito, dirigida por Manuel García Ferré. Allí se desempeñó durante 34 años como jefe de arte y dibujante de La Pícara Sandrita, una historieta que acompañó a generaciones de lectores. También trabajó en los suplementos infantiles de La Nación y Crónica, fue docente honorífico en la Escuela de Dibujo Garaycochea y creó personajes emblemáticos como El Cuervo, mascota oficial del club San Lorenzo de Almagro.

Desde 2004, parte de su universo gráfico puede verse en la “Calesita de Tatín”, ubicada en el Parque Chacabuco, donde sus personajes siguen girando, una y otra vez, entre risas, colores y recuerdos compartidos. 


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