Estudiantes de la Escuela N.° 9 «Justo José de Urquiza», del barrio de Flores, denuncian […]
Publicado el 18 julio, 2026 por Juan Bertrán
Estudiantes de la Escuela N.° 9 «Justo José de Urquiza», del barrio de Flores, denuncian la presencia de roedores dentro del establecimiento y reclaman una desinfección integral.
Desde el Centro de Estudiantes de la Escuela N.° 9 «Justo José de Urquiza» (Condarco 290), en el barrio de Flores, aseguraron que desde hace más de un mes y medio conviven con la presencia de ratas dentro del edificio. Según denunciaron, la situación persiste pese a los reiterados reclamos realizados a las autoridades y, por ese motivo, exigen una desinfección integral y mejores condiciones para el desarrollo de las clases.
Paloma Medina, presidenta del Centro de Estudiantes, explicó que los inconvenientes no comenzaron con la aparición de los roedores, sino que previamente ya existían problemas vinculados a la higiene del establecimiento. «Empezamos a detectar problemas de higiene hace bastante tiempo, pedíamos respuestas y nada. Hasta que explotó el tema hace más o menos un mes y medio, cuando empezaron a verse roedores por la escuela», relató.
A partir de entonces, los estudiantes sostienen que la problemática se volvió cotidiana. De acuerdo con Medina, las medidas implementadas hasta el momento no lograron revertir la situación. «Hoy la escuela sigue igual, el Ministerio no quiso cerrar y hacer la fumigación correspondiente. Lo único que hicieron fue mandarnos productos de limpieza para desinfectar y seguir con la fumigación que vienen haciendo hace meses, que ellos mismos dicen que no funciona ya que es un veneno suave», afirmó.
Desde el Centro de Estudiantes consideran que las condiciones actuales afectan el normal desarrollo de las actividades escolares y que el establecimiento no ofrece un ambiente adecuado para la comunidad educativa. «Consideramos que no son condiciones dignas para que los pibes vayan a estudiar. Puede traer graves consecuencias, como por ejemplo enfermedades», expresó la representante estudiantil.
En ese sentido, los alumnos manifestaron su preocupación por los posibles riesgos sanitarios asociados a la presencia de roedores. Según indicaron, estos animales pueden transmitir enfermedades como la leptospirosis, el tifus murino o el hantavirus. «Existe un gran riesgo para la salud, ya que las ratas son portadoras de diversas enfermedades al entrar en contacto con las personas», sostuvo Medina.
Frente a este escenario, el Centro de Estudiantes impulsó distintas medidas para visibilizar el conflicto. Entre ellas realizaron sentadas dentro del establecimiento, difundieron la situación a través de redes sociales y presentaron reclamos dirigidos a autoridades del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Además, mantuvieron contactos con representantes de la Comuna N.° 7 para solicitar tareas de desinfección en los alrededores de la escuela.
«Llevamos adelante sentadas, nos comunicamos con los comuneros de nuestra comuna para exigir desinfección de la zona. También hicimos diferentes notas y publicaciones etiquetando a Mercedes Miguel, ministra de Educación de la Ciudad, y a Jorge Macri», detalló la estudiante.
Respecto de las respuestas obtenidas, desde el Centro de Estudiantes aseguraron que hasta el momento no recibieron soluciones concretas. Según relataron, desde la Comuna les informaron que se realizarían trabajos vinculados al reclamo, aunque afirman que nunca fueron notificados sobre su ejecución. Asimismo, sostienen que tampoco obtuvieron respuestas por parte del Ministerio de Educación porteño.
Mientras tanto, aseguran que la problemática continúa presente en el establecimiento. «Hoy seguimos en la misma situación, las ratas las vemos pasar por las ventanas, en las estufas del colegio y por los pasillos. Deseamos y esperamos que en este receso invernal puedan desinfectar y fumigar como se debe», expresó Medina.
Además de la presencia de roedores, los estudiantes señalaron otras necesidades que, según afirman, continúan sin resolverse. Entre ellas mencionaron el estado de las viandas escolares, que en ocasiones llegan con alimentos en mal estado, y la falta de elementos básicos para mantener la higiene dentro de la institución.
«Las viandas vienen en pésimo estado, con moho a un punto terrible y las frutas vienen podridas. También nos faltan productos esenciales como papel higiénico y jabón para podernos lavar las manos, ya que nos dicen que mantengamos la limpieza, pero no nos mandan nada para poder llevarla a cabo», concluyó la presidenta del Centro de Estudiantes.

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