Sábado 29 de Enero del 2022

Sueña con llegar a la F1100 bonaerense

Belén Ameijenda tiene 24 años. Vive con sus papás en Saavedra. A pesar de su […]

Publicado el 29 enero, 2021 por Nicolás Rosales

Belén Ameijenda tiene 24 años. Vive con sus papás en Saavedra. A pesar de su discapacidad congénita se plantea un gran desafío, convertirse en piloto de autos.

Belén Ameijenda pudo estudiar periodismo deportivo en la Universidad de Palermo, y ahora está estudiando psicología. “Tengo una malformación congénita de nacimiento y como les digo a todos los que me entrevistan, mi enfermedad puede tener múltiples secuelas dependiendo en que parte del cuerpo esté afectando. En mi caso, cuando nací me dijeron que podría no haber logrado caminar. Sin embrago lo conseguí. Gracias a mi kinesióloga, al año de vida me estaba parando, ella me acompaño hasta las 11 años. Y también por obra de mi traumatólogo que hasta el día de hoy me acompaña para hacerme mis controles de rutina”, comenzó describiendo.

Vale decir que su discapacidad se llama mielomeningocele, un defecto del tubo neural que no se llega a cerrar del todo. “También se conoce como Espina Bífida, que no tiene que ver con los huesos, sino con la médula espinal, es decir, con el desarrollo de la misma. Tengo falta de musculatura en las piernas, de fuerza. Por eso me ayudo con bastones para caminar. Por suerte nunca tuve que usar sillas de ruedas. Los médicos me dicen que soy un libro aparte. Es como si hubiese tenido un accidente de tránsito por cómo se desarrolló, a pesar de estar la patología. No necesito la asistencia de otra persona para llevar adelante mi vida cotidiana”, agregó.

Ella dice que no se siente diferente al resto, aunque sí en algún momento sufrió cierta discriminación. Sobre todo en la etapa de la primaria y la secundaria. Tiene sus días bajón, pero gracias a su familia y amigos la va llevando. “Soy una persona que cuando quiero algo, voy para adelante. No me dejo guiar por la visión de mi contexto, de quienes me rodean, que por ahí me frenan y me dicen: fijate si podés. Yo me quiero demostrar a mí misma que puedo”.

Se realizó muchas operaciones. No necesitó viajar al exterior, y tampoco precisó de algún tratamiento médico que implicara costos elevados.

Por otro lado, tiene una mirada crítica respecto a la inclusión en la Argentina: “Nos falta demasiado en esta materia. Me refiero desde ir a una universidad y que no esté adaptada, o mismo transitar por la ciudad”, sentenció.

El gusto por los fierros

“Si bien no provengo de una familia fierrera, tengo la imagen desde muy chica de ver la carreras de autos los domingos al mediodía con mi viejo. He intentado con otros deportes. El periodismo me ha acercado de alguna forma al automovilismo deportivo. Y mi primer auto también. Porque es ahí donde lo modifiqué todo, lo bajé, y le hice otras cosas más, me sumé a un grupo de amigos fierreros. Entré a un grupo de chicas que se llama las Racing Girls”, detalló Belén.

Su auto está adaptado, porque la aceleración y el freno se encuentran al volante y los pedales -por un tema de fuerza- no los puede usar: “Todo lo manejo con mis manos. Para mi comodidad intento usar autos con cambios automáticos”.

Correr en serio

Belén, quiere entrenarse y correr de manera profesional: “Me voy a convertir en la primera piloto mujer con discapacidad en el país en competir en categoría de fórmula 1100 bonaerense. Ya está todo bastante avanzado, tengo la autorización médica para entrenarme en el autódromo Gálvez y correr después”. El pasado 21 de enero pasó de nuevo por el autódromo para actualizar sus últimos chequeos médicos y obligatorios: “Faltan ultimar algunos detalles para empezar a armar el equipo de trabajo. Empezar a armar el auto con todas las adaptaciones necesarias”, relató entusiasmada.

Una vez que el auto esté en pista, podrá entrenar y aprender. Entrenarse físicamente y en el manejo. Convertirse en piloto. Los autos de la Fórmula 1100 Bonaerense son monoplazas, muy parecidos estéticamente a los de la Fórmula 1. Es una categoría zonal, no nacional. No está muy televisada. Belén nos contó que también pretende difundirla un poco más. Se corre una o dos veces por mes.

“Es una forma de vida que exige trabajo. Prepararse, conseguir sponsors. Estoy en la búsqueda de eso. Porque es una competencia cara. Algunas marcas me están ayudando, con la idea que se sumen más para ayudar al proyecto. Se puede aportar de forma mensual y con los se pueda. De esta manera me ayudarían a solventar los gastos y hacer más conocidas a las marcas en su difusión”.

La competencia comenzaría en marzo de este año y algunos pilotos reconocidos del ambiente se acercaron para dale una mano, alentarla. Belén está con todas las ganas. Calentando motores. Quiere hacer historia, «me voy a convertir no solo en la primera piloto mujer con discapacidad de automovilismo en Argentina, sino en Latinoamérica.

Si querés darle un mano, su IG es @belu.honda


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