El CENS N° 22 de Parque Chacabuco ofrece una alternativa para que jóvenes y adultos […]
Publicado el 4 junio, 2026 por Juan Bertrán
El CENS N° 22 de Parque Chacabuco ofrece una alternativa para que jóvenes y adultos completen sus estudios secundarios a través de una propuesta flexible, gratuita y con orientación en salud.
En una ciudad donde las trayectorias educativas suelen medirse en tiempos establecidos y recorridos lineales, existen instituciones que trabajan para demostrar que no todas las historias siguen el mismo camino. En Parque Chacabuco, el Centro Educativo de Nivel Secundario (CENS) N° 22, ubicado en Estrada 627, recibe cada año a personas que por distintos motivos interrumpieron sus estudios y buscan retomar una meta postergada: obtener el título secundario.
Con orientación en salud, una modalidad de cursada adaptada a las necesidades de la vida adulta y una fuerte vocación comunitaria, la institución se ha consolidado como un espacio de inclusión educativa para vecinos y vecinas del barrio y de zonas cercanas.
Lorena Brandt, directora del establecimiento: “Es un bachiller con orientación en salud. Nuestro proyecto educativo está enfocado, principalmente, en transformarnos en nexo con la comunidad con talleres y charlas de cuidados primarios, alimentación saludable, entre otros”.
La orientación no es un dato menor. Además de brindar herramientas vinculadas al campo sanitario, permite que muchos estudiantes encuentren una formación relacionada con sus ámbitos laborales o con proyectos académicos futuros. En muchos casos, quienes cursan ya se desempeñan en actividades ligadas al cuidado de personas, centros de salud o instituciones similares.
A la vez, la escuela sostiene como uno de sus principales objetivos acompañar las trayectorias educativas para evitar la deserción.
Lorena Brandt, directora del establecimiento: “Tenemos como objetivo promover la continuidad de las trayectorias escolares y facilitar esas trayectorias, ofreciendo un formato flexible de cursada. La idea es que toda persona que comienza a cursar en el CENS termine, egrese y pueda obtener su título sin abandonar. ¡Un gran desafío en estos tiempos!”.
La modalidad está destinada principalmente a personas mayores de 18 años, aunque también pueden incorporarse jóvenes de 17 años bajo determinadas condiciones. El ciclo completo tiene una duración máxima de tres años y contempla formatos de cursada que buscan adaptarse a las responsabilidades laborales y familiares que suelen atravesar los estudiantes adultos.
Lorena Brandt, directora del establecimiento: “Es un secundario para jóvenes y adultos con una duración de 3 años como máximo. Es flexible, podés cursar de manera presencial y autónoma, y es mucho más que una escuela, es un ámbito en donde se sociabiliza, se siente la heterogeneidad y se aprende de ella”.
Esa dimensión social aparece de manera recurrente cuando se habla de los CENS. Lejos de limitarse a una experiencia académica, estos espacios suelen convertirse en ámbitos de encuentro entre personas de distintas edades, trayectorias laborales y experiencias de vida. Según Brandt, ese clima es una de las características más valoradas por quienes transitan la institución.
Lorena Brandt, directora del establecimiento: “A cualquier estudiante que se le pregunte por qué eligió un CENS para terminar el secundario, va a decir lo mismo: ‘Me sentí como en mi casa’”.
La relación con el barrio también forma parte de la identidad de la escuela. Sin grandes recursos para difusión, la comunidad educativa recurre a estrategias cotidianas para darse a conocer: recorridas por la zona, distribución de folletos y presencia constante en redes sociales.
Lorena Brandt, directora del establecimiento: “El barrio nos conoce porque salimos a panfletear y publicamos en redes sociales constantemente. Es todo a pulmón”.
Sin embargo, considera que todavía existe un importante desconocimiento sobre la modalidad.
Lorena Brandt, directora del establecimiento: “Creo que igualmente aún hoy falta información en general de lo que son los CENS. Muchos adultos no conocen que existe esta posibilidad para poder estudiar y terminar la secundaria”.
Y agrega:
Lorena Brandt, directora del establecimiento: “Hace 20 años teníamos lista de espera para cada curso, y anotábamos entre 30 y 40 personas por cada año. Hoy por hoy se anotan 15 o 20 personas y van dejando a lo largo de los meses”.
Ante cada abandono, la escuela intenta mantener el contacto y conocer las razones que llevaron a interrumpir la cursada. Las dificultades laborales, los cambios de horarios y las responsabilidades familiares suelen aparecer entre los principales motivos. Para la directora, el rol de estos espacios resulta fundamental porque ofrecen oportunidades a quienes no pudieron finalizar sus estudios en los tiempos convencionalmente esperados.
Lorena Brandt, directora del establecimiento: “Creo que no todas las personas hemos tenido la misma posibilidad de terminar el secundario en el tiempo y forma ‘esperable por la sociedad’. El CENS es gratuito y te da la posibilidad de hacerlo a tu ritmo”.
Detrás de ese proyecto colectivo también hay una historia personal de compromiso con la educación de adultos. Al momento de definir qué significa conducir el CENS N° 22, Brandt responde desde la experiencia y la emoción.
Lorena Brandt, directora del establecimiento: “Dirigir un CENS es poder ayudar desde diferentes perspectivas y, aunque muchas veces sea agotador, porque lamentablemente estamos viviendo situaciones difíciles como sociedad, poder aportar mi granito de arena es lo más lindo que me pudo haber pasado. Soy feliz y agradecida”.

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