El suicidio sigue siendo una problemática atravesada por el estigma y la desinformación. Ariana, creadora […]
Publicado el 13 octubre, 2026 por Juan Bertrán
El suicidio sigue siendo una problemática atravesada por el estigma y la desinformación. Ariana, creadora de @un_puntoycoma, cuenta cómo su experiencia familiar la llevó a estudiar sobre prevención y a construir en redes un espacio de escucha, acompañamiento y concientización.
Hay conversaciones que durante mucho tiempo quedaron relegadas al silencio. La muerte por suicidio es una de ellas. El pasado 10 de septiembre se conmemoró el Día Mundial para la Prevención del Suicidio, una fecha impulsada por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio (IASP) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) con el objetivo de visibilizar esta problemática, reducir el estigma y promover acciones de prevención.
Según los datos oficiales del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC), durante 2025 se registraron en Argentina 5.209 suicidios, un 22,6% más que el año anterior. Además, el suicidio se convirtió en la principal causa de muerte entre las personas de 15 a 24 años desde 2022 y entre los 25 y 34 años desde 2024. En la Ciudad de Buenos Aires, los casos aumentaron un 38% entre 2024 y 2025.
Al mismo tiempo, las redes sociales se convirtieron en espacios donde muchas personas buscan información, encuentran testimonios y se animan a poner en palabras situaciones vinculadas con la salud mental. Entre esas experiencias está @un_puntoycoma, una cuenta de Instagram que ya reúne a más de 56 mil seguidores.
Detrás del perfil está Ariana, quien comenzó con su trabajo de concientización a partir de su historia familiar. A partir del duelo por la pérdida de su hermano, ella comenzó un recorrido de estudio y reflexión que terminaría convirtiéndose en un espacio de acompañamiento para otras personas.
La Comuna 7: ¿En qué momento decidiste transformar tu experiencia personal en un espacio de información y acompañamiento?
Ariana (creadora de la cuenta de Instagram @un_puntoycoma): Perdí a mi hermano, Matías, por suicidio el 24 de septiembre de 2015. A partir de ahí, tuve que atravesar un duelo durísimo, muy silencioso socialmente por el estigma y los mitos que había alrededor del suicidio. Tuve un momento del proceso en el que empecé a estudiar para poder entender muchas cosas, sobre todo el por qué. Cuando uno pierde un ser querido por suicidio, busca culpabilidad en algo que en realidad es multicausal, pero eso lo entendí después. Estudiando me di cuenta de que faltaba muchísima información. Me encontré con la historia de una mamá que había perdido a su hijo durante la pandemia y dije: “Tengo que hacer lo mismo, pero desde mi lugar de hermana”. Ahí abrí la cuenta de @un_puntoycoma. Empecé a escribir sobre mi duelo y nunca imaginé la repercusión. Había una necesidad inmensa de hablar de esto. Se acercaron personas que habían perdido seres queridos y encontraban en mi cuenta una especie de caricia a su propio duelo y mucha gente que necesitaba ayuda.
LC7: ¿Qué cambios o expresiones pueden funcionar como señales de alerta cuando una persona atraviesa una situación de sufrimiento?
A: Por lo general, las personas no te dicen abiertamente lo que están pasando, lo dejan ver con frases. Por ejemplo: “estoy cansado”, “no puedo más”, “soy una carga para ustedes”. Siempre acompañado de un cambio en la conducta. Puede ser alguien muy extrovertido que de repente se vuelve introvertido o empieza a aislarse de sus amigos. O, por el contrario, alguien que se llena de actividades para tapar emociones. Personas que se la pasan sonriendo, pero vos te das cuenta de que no están bien. También puede aparecer insomnio. Tenés que tener en cuenta la historia de esa persona. El suicidio es multicausal, entonces hay que ver persona a persona lo que va transmitiendo.
LC7: Frente a esas señales, ¿qué puede hacer una persona cercana para abrir un espacio de diálogo?
A: Lo más importante es generar un espacio seguro para que esa persona se pueda abrir y pueda hablar de lo que le pasa. No tenemos que tener miedo a preguntar por sus ideas de muerte. Si sospecho que mi ser querido está pensando en eso, tengo que preguntarle abiertamente. Abrir esa conversación permite saber en qué punto estamos parados. No es lo mismo una persona que tiene pensamientos suicidas que alguien que ya está atravesando una situación de mayor riesgo. Cuando aparece una situación de riesgo inmediato, hay que pedir ayuda profesional cuanto antes. Si la persona está solamente en la etapa de los pensamientos, de que está abrumada y necesita ayuda, lo mejor es generar una conversación de uno a uno. Tiene que ser algo más personal, sin juzgar, sin minimizar lo que la otra persona siente y escuchando lo que tiene para decir. La persona que está pensando en suicidarse está sufriendo. Lo más importante es escuchar y no minimizar. No pensar “está queriendo llamar la atención”. Hay que escuchar con el corazón el sufrimiento que tiene esa persona, no juzgar, no invalidar y animar a esa persona a que pida ayuda. Empezar un tratamiento, dependiendo de la situación, y armar una red de contención entre amigos y familia.
LC7: ¿Cómo fue la experiencia de la convocatoria que organizaron el 13 de septiembre en el Congreso?
A: Nosotros ya la hicimos cuatro veces. Siempre somos diez o quince personas. Este año vino un montón de gente y creo que tuvo que ver con cómo pudimos visibilizarlo en las redes. Es un momento muy doloroso y triste. Yo llevo las fotos de Mati y estoy ahí parada, siendo una de las personas que convoca. Cuando llego a mi casa a la noche me lloro todo. Cada uno va con su dolor y con su foto. Ver las caras de personas que hoy tendrían que estar acá con nosotros es durísimo. Estamos todos en silencio, llevamos velas, flores, carteles y al final decimos unas palabras. Es triste que cada vez venga más gente, porque significa que más personas mueren por suicidio. Pero a su vez está bueno que empecemos a visibilizar esto para que exista una sociedad empática donde las personas que estén atravesando una situación de sufrimiento puedan pedir ayuda. Eso es lo más importante.
LC7: Desde tu experiencia, ¿qué posibilidades y qué riesgos presentan las redes y los medios al abordar el suicidio y la salud mental?
A: Las redes sociales sirven muchísimo. Por medio de mi cuenta, que tiene más de 56 mil personas que me siguen, llega mucha gente joven que necesita hablar y leer sobre esto. Pero también hay un problema cuando ocurre un suicidio de alguien conocido. A veces las redes tienen comentarios muy incisivos y duele mucho leerlos. Hay muchos mitos y estigmas que nacen desde la desinformación. Una cosa es no tener información y decir pavadas, y otra cosa es no tener información y encima no tener empatía. Al mismo tiempo, celebro muchísimo que se estén usando las redes para hablar y visibilizar la salud mental. Sobre todo, que personas famosas empiecen a contar lo que les pasa y que van al psicólogo. Eso también ayuda a romper determinados estigmas. Y el rol de los medios es fundamental. Tienen que hablar, pero sin caer en el amarillismo ni difundir detalles que puedan resultar perjudiciales. Cuando ocurre un suicidio, deberían consultar a profesionales y abordar el tema desde la prevención y la salud mental.
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