Viernes 05 de Marzo del 2021

¿Con qué sentido? Una visión sobre la vuelta a la presencialidad de las aulas

Hoy, el debate sobre la presencialidad en las escuelas, ha puesto sobre la mesa las […]

Publicado el 1 febrero, 2021 por Gustavo Alonso

Hoy, el debate sobre la presencialidad en las escuelas, ha puesto sobre la mesa las políticas de los gobiernos con respecto a la educación.

Los gobiernos, el Nacional y el de la Ciudad de Buenos Aires, tienen sus responsabilidades compartidas en la carencia que hubo de equipamiento y conectividad para garantizar la virtualidad del año pasado, virtualidad a la que debimos hacerle frente desde las comunidades escolares, docentes, familias y cooperadoras hemos puesto dinero de nuestros bolsillos para intentar garantizarla.

Muchos nos preguntamos ¿con qué sentido debemos exponer a nuestros hijos, a nuestras familias y a los docentes a niveles de circulación de virus que exceden los límites de los indicadores epidemiológicos? El semáforo que consensuó el Consejo Federal de Educación no está siendo tenido en cuenta. Hoy, con sus niveles en rojo, nos advierten que hay un alto riesgo para volver a la presencialidad, al igual que varios indicadores del informe de la Asociación Argentina de Pediatría.

Nos encontramos con que desde el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires lanzaron un plan marketinero para una vuelta a la presencialidad total a partir del 17 de Febrero, con un borrador de protocolo irrealizable y sin detalles, inviable en la mayoría de las escuelas públicas. Pretenden que cada conducción escolar aplique este protocolo, cuando no se han realizado obras de infraestructura escolar, con aulas donde es imposible mantener las distancias mínimas necesarias, escuelas sin ventilación, sin agua y muchas otras deficiencias.

Somos muchas las familias que reclamamos que se respeten estos indicadores y que se vuelva a clase cuando haya menor circulación de virus, garantizando hasta ese momento una educación virtual, con equipamiento y conectividad para alumnos y docentes, con alimentación saludable de calidad y en cantidad adecuada para los alumnos y que mientras tanto se generen comisiones en cada comunidad para poder determinar las necesidades que tiene cada establecimiento en cuanto a infraestructura y elementos de seguridad e higiene para cuando se pueda regresar a las aulas.

Hoy, con el discurso electoralista de priorizar la educación, nos mienten en la cara. En CABA el presupuesto de ajuste sancionado en legislatura el 10 de Diciembre pasado deja a la educación con un 17,8% del presupuesto total, lo que lo ubica en el porcentaje más bajo de los últimos 10 años, cuando era del 27%. Esta reducción de presupuesto es mucho menor en los 18.051 millones adjudicados a la educación privada, lo que deja ver las políticas privatistas que se están llevando adelante.

Mucho peor es el presupuesto para infraestructura escolar: las cifras del año 2020 eran de 3.308 millones y baja a 1.140 millones en 2021. Esta reducción se da cuando hay 20.000 niños y niñas que no tienen vacantes y con la anulación de proyectos para construcción de escuelas. Es con estos números que se desnuda el discurso de priorizar la educación y llegamos al oportunismo electoralista de los gobiernos de generar una presencialidad en uno de los peores momentos de la pandemia.

Desde el colectivo “Familias por un retorno seguro” reclamamos que la presencialidad sea lo antes posible, pero con condiciones seguras. Es necesario para esto que se respeten los indicadores epidemiológicos y que se garantice la virtualidad con equipamiento y conectividad para alumnos y docentes, así también canastas realmente nutritivas con alimentos en cantidad y calidad.

Generar comisiones en cada establecimiento con familias, cooperadores, alumnos, conducciones y docentes para poder definir qué necesidades de infraestructura tiene particularmente cada edificio. Teletrabajo para madres y padres con niños menores de 14 años. Que garanticen que no colapsará el sistema de salud y el de transporte. Es necesario un presupuesto de emergencia para construir escuelas y reacondicionar la infraestructura escolar.

Para encontrar una solución es necesario que el gobierno tome decisiones consensuadas con familias y docentes, no seguir imponiéndolas de manera inconsulta y arbitraria. Las comunidades nos mantendremos alertas para defender el derecho a la salud y educación de nuestros hijos, frente a un plan que solo intenta poner a funcionar los engranajes del sistema económico.

Hay burbujas y burbujas, hasta ahora las únicas que son seguras, son en las que viven los funcionarios con sus privilegios intactos.

Fotografía: Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.-


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