Lunes 14 de Junio del 2021

“Pinto lo que me conmueve”

La hoja en blanco es, como cualquiera sabe, la principal barrera a traspasar por cualquiera […]

Publicado el 29 abril, 2021 por Manuel Rodrigo Salgueiros

La hoja en blanco es, como cualquiera sabe, la principal barrera a traspasar por cualquiera que tenga la osadía de crear. Y digo osadía porque no es fácil crear, crear de manera genuina, cuando los espacios para exponer se reducen a mostrar un estilo repetido que busca ensalzar un ideal que, tal vez por simple cuestión de sangre, se nos haga imposible alcanzar.

Por eso, es digno de mención el camino que lleva a cabo Victoria Abajian, artista visual de Flores que, mediante el despliegue de su obra, nos lleva a lugares hermosos y cercanos. La naturaleza, los ojos penetrantes, los animales y la figura de una mujer que escapa a las exigencias del mercado son solo algunos de los temas que tocamos en esta entrevista que, como es de esperarse, se reconstruye de manera textual (a aquellos que se espantan con el uso del lenguaje inclusivo, les recomiendo reemplazar la X por alguna otra vocal o simplemente abocarse a intentar comprender lo que nos explica Victoria Abajian).

LC7: ¿Por qué muchas de tus obras se centran en la figura de la mujer y la naturaleza?
Victoria Abajian:
Pinto lo que me conmueve, tengo una relación muy sincera con la pintura. Soy mujer, artista y vivo dentro de Latinoamérica. Todo lo que me moviliza siendo parte de estos territorios, se convierte en mi material para componer. Poner los ojos en Europa nos hizo mucho daño. Nos creímos la idea del subdesarrollo a costo de un genocidio que silenció nuestra cultura y que puso en ridículo nuestra forma de “ser y estar”; nuestro modo de habitar. Recuperar esos saberes olvidados es reconocer la sabiduría de nuestrxs ancestrxs que, por suerte, sigue viva en nuestros pueblos. Hoy el planeta nos pide cambiar nuestra forma de vincularnos con la naturaleza y entre nosotrxs. Las mujeres tenemos mucho para aportar y crear en estos tiempos. Por eso nos pinto, porque quiero hacer visible el poder de nuestra naturaleza ancestral.

LC7:  Los ojos tienen un peso muy grande dentro de tus obras, ¿es adrede o es una simple lectura mía?
VA: En realidad, sucede. No es algo que me propongo. En la última serie que pinté, ví que los animales tenían los mismos ojos que las mujeres y me sorprendí. Yo siento que ahí opera la magia de la pintura. Es decir, puedo decirte que es la intención de construir nuevas miradas. Pero la verdad es que los rasgos salen solos y yo intento no cagarla.

LC7:  ¿Qué cuerpo femenino querés visualizar en tus obras? ¿Por qué?
VA: Los cuerpos reales, heterogéneos, diversos. Los que desean y manifiestan su naturaleza en su plenitud. Los que no se acomodan a las medidas del mercado, ni se cosifican. Sueño con el día en que podamos andar sin miedo y sin dolor con nuestros cuerpos; donde se vuelva ridículo cambiarlo por lo que haga o piense el/la otrx; donde sea posible decidir sobre ellos sin tener que dar explicaciones. Por eso los pinto, es mi aporte para recuperar la soberanía sobre nuestros cuerpos.

LC7: ¿Cuál es tu relación con las distintas formas del feminismo actual? ¿Qué ideas o ideales te representan de este amplio movimiento?
VA:
La idea que más me representa del movimiento es la del AMOR. Desde ahí la sororidad, el respeto, la inclusión, la diversidad, la comunidad, la reciprocidad, la posibilidad de decidir en libertad. No creo en un feminismo que no interpele o se resista a las diversidades. Si ves, por ejemplo, el aporte de la mujer en la historia del arte vas a darte cuenta de cómo en sus obras se hace presente ese proceso de deconstrucción, que confronta con los discursos dominantes del arte.

LC7: ¿Qué es el arteterapia y cómo te iniciaste en esa formación?
VA: Es una terapia expresiva que usa el proceso creativo para acompañar procesos del desarrollo humano. Es diferente a un taller de arte, en donde el objetivo es aprender técnicas con fines estéticos; en este caso, la intención está puesta en el despliegue de las potencialidades de la persona. Creo que siempre fui arte terapeuta. Lo que pasa, es que es una disciplina muy nueva en nuestro país que aún está luchando por su reconocimiento. Al mismo tiempo, lleva tiempo encontrar el enfoque que tiene que ver con el recorrido de cada persona. Pero eso también me parece muy valioso. Yo fui descubriendo mi vocación mientras trabajaba con diferentes poblaciones. Era testigo de las cosas asombrosas que pasaban con el arte y el autoestima de las personas. Hasta que un día necesité profundizar más y descubrí la formación en Holos Sánchez Bodas y Bererman. Me encantó su enfoque humanista. Ahí me encontré con profesionales con un corazón enorme y me quedé. Pude integrar mi amor por el arte y mi deseo de acompañar a las personas en sus procesos vitales.

LC7: ¿Qué es ENTRAMAR? ¿Cómo nace esta idea?
VA:
Es una video performance. Nace de una charla inspiradora con mi amiga Carolina Fontana, en donde intercambiamos incomodidades de nuestros ambientes laborales. Nos dijimos que en algún momento íbamos a hacer algo con eso. Un día me miré y me dije: vivo pintando cuerpos, ¿qué me pasa con el mío? Quise saber cómo era ser pintada con una mirada llena de amor y Caro tiene ese “poder cuidadoso”. Después la llamé a Andrea Monck, con quién ya habíamos hecho un laburo juntas y amo sus ojos. Sabía que su mirada y su registro iba a ser fundamental. Andy es súper curiosa y abierta, se sumó de una. Cuando teníamos el material se lo pasé a Rocío Amatista, mi talentosa amiga del alma. Sé de su sensibilidad y su capacidad de crear música sanadora y así lo hizo. Y por último el texto de Tamara Groso, poeta hermosa que admiro y me encanta su laburo. Me regaló su voz y su texto. Lo lindo de todo esto es que se volvió una creación colectiva y fue súper armónica. Es lindo laburar así.

LC7:  “Mi cuerpo se desarma en los lugares en los que no quiero estar y, a veces, con sus pedazos construyo lugares nuevo”, una frase, a mi criterio, hermosa, pero, ¿qué significa para vos?
VA: Bueno, estas son las palabras de Tamara Grosso que me enamoraron al instante. Para mí, significaron mi propio proceso de deconstrucción. Mi cuerpo siempre dio señales de esos lugares en donde no quiero estar, de esos vínculos que no me hacen bien. Hoy intento no exponerme más y construir espacios más amorosos.

LC7: Por último, ¿qué tipo de vínculo tenes con la Comuna 7?
VA:
La Comuna 7 siempre se brindó a escuchar a lxs vecinxs. Yo vivo en Flores hace varios años, pero vengo de la provincia de Buenos Aires. La forma de generar espacios de cultura en la ciudad, es muy diferente a lo que pasa en la provincia. Los intereses del gobierno porteño no contemplan incluir las diversas manifestaciones culturales. Hay un circuito hegemónico del arte y se hace difícil ser parte. Sobre todo en el arte plástico, los espacios más interesantes suelen ser autogestivos, con pocos recursos y visibilidad. Me acerqué a la comuna bastante desanimada por otras experiencias. Y me encontré con Julián Cappa, que siempre abrió sus puertas para recibirnos. Siempre mantuvo el interés para escuchar nuestras inquietudes, ayudarnos a visibilizar nuestro trabajo y a vincularnos entre lxs artistxs de la zona.


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