Martes 30 de Noviembre del 2021

“Las marcas tienen que integrar a los talleres y tener trabajadores propios en condiciones”

En la Asamblea de Flores se llevó a cabo una charla-debate que hizo hincapié en […]

Publicado el 26 mayo, 2015 por Fernando Zuker

En la Asamblea de Flores se llevó a cabo una charla-debate que hizo hincapié en el origen y la actualidad de la industria informal de la indumentaria en la ciudad. Contó con la presencia de Esteban Mur, padre de los niños que fueron víctimas del incendio en el taller textil de Páez 2796, el pasado 27 de abril.

En un ambiente íntimo y descontracturado, se realizó el viernes 22, la charla “Trabajo digno en la Ciudad de Buenos Aires: El universo de los talleres textiles”, en la Asamblea de Flores (Avellaneda 2177), que se encargó de abordar desde distintos puntos de vista el desarrollo de los talleres textiles informales en la ciudad.

“Desgraciadamente, la primera ayuda que recibió Esteban (Mur) no fue la presencia del Estado y de sus políticas públicas de inspección, control laboral, blanqueo y registro”, con estas palabras comenzó la exposición Gabriela Carpineti, abogada y Secretaria de Juventud de la CTA Capital.

Por otro lado, agradeció el apoyo otorgado por distintas organizaciones al padre de las víctimas del incendio de la calle Páez, quien recibió un “conjunto de abrazos siempre vinculados a la organización sindical y social”.

Al mismo tiempo, Carpineti aclaró que en la causa judicial sobre los hechos acontecidos en el taller clandestino se solicitó la indagatoria del empresario dueño del taller informal y la citación a declarar de los funcionarios públicos encargados de la inspección.

El siguiente en tomar la palabra fue Esteban Mur, quien en un acotado discurso agradeció el apoyo de la Asamblea y de las distintas organizaciones sociales que lo están acompañando en este difícil momento.

Sin embargo, dijo que “esperaba un poco más del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires” y se mostró desilusionado con Carmen Polledo, la Jefa del Bloque del PRO, quien le había prometido el apoyo en la Legislatura en la votación por la interpelación a los funcionarios de la ciudad. “Que nos digan por qué si tenían tantas denuncias sobre los talleres, nunca vinieron a inspeccionar”, expresó para cerrar su exposición.

Luego, llegó la parte más académica de la charla, en la cual el geógrafo e investigador de la industria textil, Jerónimo Montero, buscó explicar los actores y estrategias que intervienen en el universo textil.

Para el académico, el problema no se generó por la llegada de inmigrantes que abrieron talleres y que provocó la expansión de un circuito informal, sino que apuntó a las marcas de indumentaria como las principales responsables de la conformación de este sistema de producción.

Montero planteó que a partir de finales de los ´80, con la caída del poder adquisitivo de la clase media por la crisis económica y con la entrada de importaciones del sudeste asiático con productos más baratos, “la respuesta que encontraron los empresarios para seguir compitiendo fue cerrar la fábrica, enviar al trabajador a su casa con la máquina y que trabajen desde allí”.

Los empresarios se decidieron a tener sólo una marca. De esta forma, se desarrolló el “marquismo”, que se trata, según Montero, de que “las marcas son una cáscara, una oficina, desde donde se diseña ropa y se establecen estrategias de marketing, pero la producción en sí se genera en otro lugar”.

Montero explicó quelas marcas “tienen responsabilidad por las condiciones de trabajo en los talleres” y que si piden protecciones arancelarias para competir con lo importado, reducción de aportes patronales y apoyo al consumo, cosas que se vienen aplicando, deben generar empleo. “Sin embargo, desde 2009, no generaron ni un solo puesto de trabajo. Las marcas tienen que integrara los talleres y tener trabajadores propios en las condiciones que corresponden. Tenemos que elevar el estándar laboral”.

Montero reclamó que “el trabajador del taller informal pase a una fábrica donde cobre 10.000 pesos a fin de mes, que no cobre a destajo y que tenga seguro”. Y criticó que “las inspecciones son muy violentas, por eso el rechazo de los trabajadores de los talleres”.

Por último, Marcelo Vargas de la Red Textil – Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo (CNCT) planteó estrategias y respuestas organizativas para el trabajo textil. Ésta es una red que se compone de 74 cooperativas que cubren en el rubro toda la cadena de producción.

“Buscamos venderle nuestro servicio a las empresas pero con una factura, pagando impuestos y logrando que ellas paguen un precio justo, que haga que sea rentable para las cooperativas”, remarcó Vargas, quien manifestó que “la Red Textil nace buscando la posibilidad de que muchas cooperativas podamos tener un lugar donde bancar a un equipo profesional de diseñadores, gestores, abogados y contadores que mantenga la regularidad y competitividad de los productos de las cooperativas”.

Al finalizar, pidió por una ley que establezca que un porcentaje de la compra de ropa del Estado sea asignada a cooperativas para que no dependa del gobierno de turno.

La charla culminó con la participación del público conformado por distintos miembros de distintas organizaciones sociales, quienes hicieron comentarios y preguntas sobre lo tratado en la misma.


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