El Gobierno porteño prepara una nueva licitación para el reciclado seco que habilita la participación […]
Publicado el 29 septiembre, 2026 por Juan Bertrán
El Gobierno porteño prepara una nueva licitación para el reciclado seco que habilita la participación de empresas privadas junto a las cooperativas y modifica un sistema de trabajo vigente desde hace 25 años, del que forman parte unas 7000 personas.
Durante más de dos décadas, las cooperativas de recuperadores urbanos ocuparon un lugar central en la recuperación de los residuos secos de la Ciudad de Buenos Aires. Ahora, ese esquema atraviesa un proceso de modificación. El Gobierno porteño prepara una nueva licitación para la recolección, clasificación y acondicionamiento de materiales reciclables que permitirá la participación de empresas privadas y uniones transitorias, además de las organizaciones que actualmente realizan la tarea.
El cambio no implica solamente una nueva modalidad de contratación. Para las cooperativas, también abre un interrogante sobre la continuidad de las zonas en las que trabajan actualmente, ya que ninguna tiene garantizada su permanencia y deberán competir con otros actores por la prestación del servicio.
El sistema vigente se fue consolidando durante los últimos 25 años y actualmente está integrado por 12 cooperativas. Una de ellas es Recuperadores Urbanos del Oeste (RUO), organización que nació durante la crisis de 2001 y que hoy reúne a más de mil trabajadores. La cooperativa recupera más de un millón de kilogramos de materiales por mes y desarrolla sus tareas en zonas de la Comuna 7 y otros barrios como Caballito, Villa Luro y Once.
Para Eduardo Catalano, coordinador y referente de RUO, el nuevo escenario representa un cambio respecto de la forma en que las cooperativas accedieron históricamente a sus zonas de trabajo. “Es un cambio de escenario. Históricamente, se llamaba a concursos donde las cooperativas podían presentarse y hacerse de zonas de trabajo”, explica Eduardo Catalano, coordinador y referente de RUO.
La principal diferencia, según el referente, aparece con la incorporación de nuevos posibles operadores. “Este pliego le abre las puertas a las empresas privadas. La licitación en sí tiene otro formato y las exigencias administrativas que conlleva deja afuera per se a las cooperativas. La única manera de poder coexistir es siendo absorbidas por o armando una UTE con una empresa privada”, sostiene Eduardo Catalano, coordinador y referente de RUO.
El anteproyecto establece que los adjudicatarios tendrán a su cargo distintas etapas del circuito de recuperación. Entre ellas aparecen la recolección diferenciada, la atención de Puntos Verdes, la gestión de grandes generadores, el transporte, la clasificación, el acondicionamiento y la comercialización de los materiales. El esquema también incorpora herramientas de seguimiento y control como GPS, telemetría, sistemas digitales, frecuencias mínimas y controles sobre las plantas.
La discusión se produce sobre un sistema que, además de la recolección, fue desarrollando distintas actividades alrededor de los materiales recuperados. Con el paso de los años, las cooperativas sumaron espacios de clasificación, acondicionamiento, comercialización, capacitación y producción.
“Este es un trabajo digno. Tenés recuperadores de calle, operarios, choferes, mantenimiento, limpieza, administrativos, contables, profesionales multidisciplinarios”, señala Eduardo Catalano, coordinador y referente de RUO. Y agrega: “Aparte de todas las tareas, tenemos talleres de carpintería, textiles, de electricidad. Hay muchísimas cuestiones que nos vinculan con la comunidad”.
El funcionamiento de las cooperativas se encuentra ligado a la incorporación de los recuperadores al sistema formal de higiene urbana. La Ley 992, sancionada en 2002, reconoció su actividad y estableció un marco para su incorporación, mientras que la Ley de Basura Cero profundizó las políticas de separación, recuperación y reciclaje.
Para las organizaciones, ese recorrido es uno de los elementos que debería ser considerado en la discusión sobre el nuevo esquema. Eduardo Catalano, coordinador y referente de RUO, cuestiona las condiciones en las que las cooperativas deberían afrontar la nueva convocatoria. “Esto atenta con el sistema que viene desarrollándose en la Ciudad ya hace 25 años. Es un sistema que sirve, que da resultado, que es perfectible siempre que se vuelquen los recursos adecuadamente al sistema”, afirma Eduardo Catalano, coordinador y referente de RUO.
El financiamiento también forma parte de los planteos realizados por el sector. “Hoy podemos decir que el sistema no recibe los recursos que son necesarios para que funcione de la manera adecuada. Pero se castiga al sistema o a las cooperativas por no ser eficientes. Estamos hablando de que no se puede ser eficiente sin los recursos necesarios. Y para eso está el Estado que tiene que poner las reglas claras para que todos podamos jugar el mismo partido”, agrega Eduardo Catalano, coordinador y referente de RUO.
La cuestión ambiental aparece, a su vez, como otro de los argumentos de las cooperativas para defender la continuidad del modelo. Los materiales recuperados dejan de formar parte de los residuos destinados a disposición final y vuelven a ingresar a circuitos productivos.
En ese sentido, Eduardo Catalano, coordinador y referente de RUO, sostiene que “el trabajo que realizan las cooperativas es fundamental. Cada kilo que retiran de circulación en la vía pública es un kilo que el Gobierno no entierra en los residuos sanitarios. Esto tiene una implicancia ecológica, sustentable, de economía circular, de empleo verde”.
El conflicto alrededor del nuevo esquema ya tuvo una primera manifestación pública en agosto, cuando las cooperativas realizaron una movilización hacia la Subsecretaría de Higiene Urbana porteña para expresar su rechazo al ingreso de empresas privadas y advertir sobre el posible impacto en los puestos de trabajo. Según las organizaciones, más de 7000 recuperadores urbanos forman parte actualmente del sistema.
Ahora, la discusión tendrá una nueva instancia. El lunes 5 de octubre se realizará una audiencia pública en el marco del llamado a licitación del pliego de Higiene Urbana 2028 del Gobierno de la Ciudad. La convocatoria está abierta a vecinos y vecinas y será utilizada por las cooperativas para expresar sus cuestionamientos al anteproyecto.
Según la convocatoria difundida por las organizaciones, el objetivo será plantear su preocupación frente a una propuesta que, desde su perspectiva, “excluye a las cooperativas de reciclado del Servicio Público de Higiene Urbana”.
La audiencia se realizará mientras el proceso de licitación todavía se encuentra en discusión y las condiciones definitivas no fueron establecidas. Para las cooperativas, será una nueva oportunidad para plantear sus reclamos; para el Gobierno porteño, una instancia dentro del proceso de definición del futuro esquema.
Foto: RUO
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