Sábado 22 de Enero del 2022

«Cuando se va a construir un edificio deberían tener un estudio de impacto arqueológico»

Nos reunimos con Ulises Camino, presidente de la Cooperativa Arqueocoop. El es Doctor en Arqueología […]

Publicado el 28 agosto, 2015 por Gustavo Viera

Nos reunimos con Ulises Camino, presidente de la Cooperativa Arqueocoop. El es Doctor en Arqueología (UBA) y nos contó que son una empresa de economía social especializada en brindar servicios de asesoramiento y gestión del patrimonio cultural, la primera y única a nivel nacional. Estuvimos charlando en el Corralón de Floresta, espacio que reúne a otras cooperativas y movimientos. Este lugar fomenta la participación ciudadana y dá lugar a las más diversas expresiones humanas y culturales. La excusa de la entrevista fue la investigación arqueológica del barrio de Flores, sin embargo la charla se extendió gratamente. A continuación lo que quedó de ella.

2La Comuna 7: ¿Qué los motivó a investigar sobre el barrio de Flores?
Ulises Camino: Es un proyecto que inicié en el año 2004 con un trabajo que se hizo en la Plaza Pueyrredón, allí se hizo una excavación y se contactaron con nosotros. A partir de hallazgos muy interesantes, y de mi proyecto doctoral, con una investigación sobre el Flores siendo becario del CONICET. Allí se postuló investigar plazas, lugares abiertos, públicos. Flores tiene un gran historia, era un pueblo independiente, distinto a la Ciudad de Buenos Aires, y que eso motivó a la investigación. Flores estaba y sigue estando ubicado en un lugar estratégico que tiene que ver con el camino real, lo que sería la Avenida Rivadavia. Era la primera parada o la última que hacían las carretas según si iban de buenos aires al norte, y era la salida al oeste porque el que siempre estaba ubicado. La avenida Cabildo también era un camino real pero muchas veces no se podía cruza porque el arroyo Maldonado estaba muy ancho o había mucha agua que bajaba y entonces, donde sería avenida Santa Fé y Juan B. Justo ahora no se podía cruzar. Entonces el camino de Rivadavia fue muy importante, el que estaba siempre útil. Allí se ubicó el pueblo porque cuando se decide el loteo, que lo hace Millán, dona la plaza Flores, y enfrente de estaba la iglesia. Esto le dio un impulso, las paradas de carretas fueron creciendo, también hacia Boedo. Y luego la llegada del Ferrocarril hizo que crezca mucho más.

LC7: Vos personalmente, ¿tenés alguna conexión especial con Flores?
UC: Bueno, sí. Mi abuela vivió toda la vida en el barrio. Aún hoy vive, y tiene la casa en Nazca y Bacacay, entonces ese fue un primer acercamiento. En ese lugar, una casa de un piso, realicé un rescate arqueológico muy rápido. Fue un arranque. Eso me permitió conocer más de cerca la historia de Flores. Son casas que se conservan, siempre me llamaron la atención las casas antiguas del costado de las vías. Igualmente yo para Licenciarme lo hice con arqueología prehistórica. Entonces cambié la forma en la que venía trabajando, para acercarme más a la arqueología histórica. Se unió la motivación personal y profesional, este fue un buen motor para llevar adelante el proyecto.

LC7: ¿Por qué trabajan bajo la forma de una Cooperativa?
UC: El proyecto de la Cooperativa arrancó allá por el año 2007. Lo que sucede es que un arqueólogo sólo no puede trabajar. Entonces surgió un acercamiento de muchos alumnos de la carrera, por ejemplo ofreciéndose a escavar, lavar y clasificar los objetos. Sucede que el el 95% de los egresados de arqueología trabaja de manera gratuita. Y surgió la idea que a partir de este grupo que se fue formando hagamos una cooperativa. También decidimos publicar una revista. Además, la arqueología urbana e histórica es algo que está abandonado en nuestro país. Prevalece la arqueología prehispánica y patagónica. La arqueología histórica nos representa aún más, es más reciente, tiene que ver más con lo que sucede hoy. Y en Argentina esto aún no se ha instalado. Mientras que en otros países sí, en Gran Bretaña, Europa en general y Estados Unidos. Te diría que allí, casi el 50% de la arqueología es histórica. Entonces dijimos, vamos a instalarnos. Averiguamos que la mejor forma de compartir, de autogestionarnos, de discutir todo, proponer. También la idea de poder hacer estudios de impacto, que todavía esto no está muy explotado acá. Pero sí en Chile por ejemplo, adónde sí hay leyes que obligan más.

LC7: ¿Qué son los estudios de impacto?
UC: Por ejemplo cuando se va a construir un edificio, que es algo importante, adónde se mueve la tierra, deberían tener un estudio de impacto arqueológico. A ver, saber que ahí no va a haber nada que se rompa, o si se rompe habría que rescatarlo. Esto debería encargarse la empresa constructora. Hoy la ley dice que tiene que denunciar si hallan algo, pero el que tiene que mandar gente es el Estado, para controlar. Esto debería ser previo a la obra, no durante la misma.

LC7: Volviendo a la Cooperativa…
UC: Pensamos también en función de aquellos estudiantes o egresados que les cuesta encontrar trabajo tengan un incentivo de ganar dinero para el futuro, porque también sabemos que no es fácil entrar al CONICET, porque hay muchas exigencias, y mucha competencia. De esta manera creamos una fuente de trabajo, para compartir. En el 2008 iniciamos los trámites legales, y vos sabes los burocráticos que son, así que recién el año 2009 nos dio la matrícula. Para esto, no dieron una mano muy grande el Instituto de Desarrollo Cooperativo, y la Confederación de Cooperativas también, nos asesoraron. Aún hoy nos ayudan con la parte contable. Nosotros tratamos de estar al día, de no abandonarnos con los papeles. Porque si sos desordenado, después no podes acceder a ningún tipo de subsidio. Hoy por hoy estamos al día, hacemos las asambleas, somos prolijos con nuestras tareas, somos 11 socios. Yo soy el presidente.

LC7: ¿Qué significa para ustedes como cooperativa trabajar sin patrón?
UC: En algún punto es complicado. Hoy ya llevamos más de 5 años conformados y te puedo decir que ya se asentó el grupo. Pero hemos tenido muchas discusiones porque la misma gente que participa se reclama a alguien que los dirija. Por ejemplo, recae en la figura del presidente el tener que mover y dirigir. Es complicado también tener en claro como dividir las tareas. También el saber que si vos no trabajás no cobrás o no avanzás. Y entonces no es que que te podés quedar haciendo a veces la plancha. Muchas veces la gente no está acostumbrada a que si vos no respondés a un patrón pierde la empresa. En una cooperativa los costos son bien reducidos y lo difícil que es ponerse el trabajo como pauta. También la discusión pasa en que cuando hacemos un trabajo como dividimos las ganancias o los sueldos. Entonces hicimos que las horas de trabajo sean las mismas y que se pagaran lo mismo. Por ahora nosotros no estamos pudiendo tener trabajos constantes. Entonces muchos de los integrantes tienen otros trabajos. Y no se le puede dedicar tantas horas y entonces termina cobrando menos. Hoy por hoy si hubiera una ley que reconociera a los estudio de impacto tendríamos trabajo continuo. Creo que somos la única cooperativa de arqueólogos a nivel nacional. Por otro lado, las ventajas que tenemos de trabajar en cooperativa es que se crea un grupo solidario, somos todos compañeros, discutimos todo desde el interior del grupo. Sabemos como son las cuentas. Las ganancias las distribuimos entre todos y esto nos hace ser más solidarios entre nosotros. Tenemos mucho más preocupaciones sociales y esto nos permite abrirnos a la comunidad. Damos charlas en colegios, compartimos un espacio autogestionado y compartido con otros grupos, otras cooperativas, somos solidarios entre todos. Todo es un aprendizaje, eso es lo importante. Y en general la sociedad es todo lo contrario, es mucho más egoísta, individualista. Por eso chocábamos al principio. Ahora como grupo, estamos maduros en este sentido y no nos peleamos por cualquier cosa. Hubo gente que no aguantó estas formas y al año se fue. Porque es algo chocante al principio, porque uno viene con otra cultura. Creo que en la enseñanza primaria debería enseñarse la materia cooperativismo.

LC7: Sí los estudio de impacto surgieran como una real política pública, ustedes ¿continuarían siendo cooperativa?
UC: Sí, sin ninguna duda, es más, ampliaríamos la cantidad de socios. Incorporaríamos a más estudiantes. Hoy en día el los arqueólogos ingresan al mundo laboral sólo desde la docencia y la investigación. O sea, el trabajo está cubierto desde el Estado. Una ley también vendría a proteger el patrimonio arquitectónico de la Ciudad. Nosotros apostamos a algo distinto, incluso estuvimos tratando de armar un proyecto de Ley, pero no pudimos seguirlo adelante. Más allá de la cooperativa, nosotros necesitaríamos que todos los arqueólogos del país se sitúen en esta postura, necesitamos pelearla todos juntos.

LC7: ¿Cuáles son sus expectativas a futuro como organización?
UC: Seguir creciendo. Seguir con la revista. Se llama Urbania y está dedicada desde hace ya más de cinco años a la Arqueología Urbana, sacamos 3 números. También queremos lograr hacer una ley que proteja aún más el patrimonio arqueológico y que nos acompañe, que nos defienda. Lograr destrabar la burocracia para que las cooperativas se eximan de pagar el impuesto a las ganancias.


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